Kanto, Japón · Montaña
Pueblo de onsen construido en torno a su famosa escalinata de piedra de 365 escalones (una por cada día del año), flanqueada de ryokan, tiendas y fuentes termales de pie; arriba, los baños gemelos Kogane-no-yu (aguas doradas ferruginosas) y Shirogane-no-yu (aguas transparentes), y cerca, el lago Haruna y el monte Haruna-Fuji con su propio santuario.
Tren — Línea JR Agatsuma desde Takasaki hasta Shibukawa, ~30min, ¥420, + autobús local hasta Ikaho Onsen, ~25min, ¥580, total ¥1.000-1.190 según combinación horaria. El tramo JR Takasaki-Shibukawa es el dominante en distancia y tiempo frente al corto salto final en autobús privado.
Los 365 escalones de piedra que forman la columna vertebral del pueblo, uno por cada día del año, flanqueados de ryokan, tiendas de recuerdos y fuentes de aguas termales de pie (ashiyu) para remojar los pies gratis durante el paseo.
Uno de los tres grandes udon de Japón, con unos cuatrocientos años de historia; se come en una calle entera de casas antiguas dedicadas casi solo a esto.
Rotenburo público en el propio nacimiento del manantial, arriba del todo del pueblo, entre árboles.
Las dos aguas termales de Ikaho: Kogane-no-yu ("agua dorada"), de color ferruginoso anaranjado, y Shirogane-no-yu ("agua plateada"), transparente, ambas con casas de baño públicas abiertas a quien no se aloje en un ryokan con onsen propio.
Un lago de cráter volcánico a poca distancia de Ikaho, con el pequeño santuario Haruna a orillas del agua y el cono del monte Haruna-Fuji al fondo, popular por sus vistas otoñales.
Se considera que el bollo marrón relleno que hoy se vende en todos los onsen de Japón nació aquí; en la escalinata se pueden ir comparando obradores.
Santuario de más de mil cuatrocientos años encajado entre rocas enormes al final de un sendero boscoso, uno de los lugares con más ambiente de toda Gunma.
Parada número 16 de la peregrinación Bando de las 33 Kannon, con una pagoda de seis caras giratoria y el pueblo del udon a sus pies.
Al anochecer, la escalinata se llena de gente en yukata jugando en las casetas de tiro y de arquería de toda la vida: la versión japonesa del paseo nocturno.
Las curvas del monte Haruna son el 'Akina' real del manga y anime de carreras Initial D; se recorren en coche o en bici desde el pueblo.
Granja con animales y espectáculo de perros pastores, la parada clásica de las familias que suben a Ikaho.
Pabellones negros de Arata Isozaki en pleno campo, con arte contemporáneo y una sala de arte de época Edo; conviene comprobar temporada y horarios antes de ir.
Del 18 al 20 de septiembre, los mikoshi bajan a hombros los 365 escalones de piedra; en marzo, esos mismos escalones se cubren de muñecas para el Hina Matsuri.
Enorme colección de juguetes con calles de la era Showa reconstruidas a tamaño real, un viaje a la infancia japonesa de los años sesenta.
Ikaho fue refugio de artistas y escritores: un museo dedicado al pintor Takehisa Yumeji y otro al novelista Tokutomi Roka, que murió aquí.
Puente rojo sobre un arroyo boscoso junto al nacimiento del agua ferruginosa que da su color al pueblo, con fuente para beberla e iluminación en otoño.
El santuario que corona los 365 escalones de piedra, el punto donde termina la subida y empieza la vista.
Cuatro minutos de teleférico hasta el mirador de Miharashi, con senderos por el parque forestal de la prefectura.
Piezas esmaltadas con los sedimentos del propio manantial, un color pardo dorado que solo sale con esta agua.
Una de las mayores pistas de hielo de Japón, usada para entrenamiento olímpico y abierta también al público general.
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