Shikoku, Japón · Pueblo/ciudad pequeña, Montaña
Pueblo de peregrinación en torno al santuario Kotohira-gu (Kompira-san): 785 escalones hasta el santuario principal y 1.368 hasta el santuario interior Okusha.
Tren — Tren directo por la línea JR Dosan desde Takamatsu (aprox. 1h) o desde Okayama vía Marine Liner con trasbordo en Takamatsu
🧭 Peregrinación
Escalinata de 785 escalones hasta el santuario principal de Kotohira-gu, uno de los grandes destinos de peregrinación de Japón. Son 785 escalones hasta el santuario principal, a 251 metros. Aviso: el servicio de palanquín se suprimió a finales de enero de 2020 por el envejecimiento de los porteadores y ya no existe.
El teatro de kabuki en funcionamiento más antiguo de Japón, construido en 1835, con maquinaria escénica original de madera. Construido en 1835, es el teatro de kabuki más antiguo de Japón en pie, y Bien Cultural Importante desde 1970. Durante el festival de kabuki de abril no se puede visitar como museo.
Cada abril desde 1985 se representa kabuki de verdad dentro del Kanamaru-za, el teatro de kabuki más antiguo de Japón en pie, construido en 1835. Las entradas se agotan, y durante el montaje y las funciones el teatro no se puede visitar como museo.
Clase práctica de udon sanuki: amasado con los pies, estirado, corte y degustación de lo que uno mismo ha hecho, en menos de hora y media y a diez minutos a pie de la estación.
Bodega fundada en 1789 y proveedora del sake sagrado del santuario. Se recorre el kura histórico con la maquinaria original y hay cata y venta.
El gran festival del santuario, del 9 al 11 de octubre. La noche del 10, a las nueve, sale del santuario principal una procesión de unas quinientas personas con el mikoshi dorado, encabezada por los yakko con lanzas emplumadas; tarda tres horas en bajar los dos kilómetros.
Los 785 escalones hasta el santuario principal y los 1.368 hasta el Okusha están llenos de gente casi todo el día; a primera hora están vacíos. Aviso: el servicio de palanquín se suprimió a finales de enero de 2020 por el envejecimiento de los porteadores, así que ya no existe.
Taxis con conductores que tienen la certificación oficial de Kagawa y llevan al viajero a los puestos de udon escondidos del interior sanuki, muchos sin cartel y abiertos solo unas horas.
En el municipio vecino de Zentsuji, a nueve kilómetros y dos paradas de tren. Es el lugar de nacimiento de Kukai y uno de los tres grandes sitios daishi de Japón, con pagoda de cinco pisos y un pasadizo subterráneo a oscuras bajo el salón principal.
Más allá del escalón 1.368 el sendero sigue por la cresta hasta los 616 metros del Oasayama, el punto más alto del macizo Zozusan y geositio de Sanuki; el circuito habitual vuelve por Kotohirayama.
Udon recién hecho al estilo de Kagawa, la prefectura conocida como la 'tierra del udon', en tiendas cerca del acceso al santuario.
Alquiler de bicicletas eléctricas en el pueblo: es la mejor forma de hacer udon-meguri por los puestos rurales que no tienen parada de autobús.
En Manno-cho, el mayor embalse de riego de Japón, con veinte kilómetros de perímetro. Se rompió en el año 818 y lo reconstruyó Kukai hacia 821 con técnica de arco aprendida en China; cada 15 de junio se abren las compuertas en una ceremonia pública.
Tramo adicional de escalones hasta completar los 1.368 hasta el santuario interior Okusha, con vistas sobre la llanura de Sanuki. En total son 1.368 escalones hasta el Okusha, a 421 metros.
Sí hay aguas termales en Kotohira, aunque modernas: el pozo se perforó en 1997 y el agua clorurada se reparte a los ryokan de la cuesta. No hay baño público municipal, así que para bañarse sin dormir hay que usar los planes de día de los ryokan.
En época Edo, quien no podía subir enviaba a su perro con una bolsita al cuello con el nombre del dueño, la ofrenda y dinero para comida; los peregrinos que encontraba se lo iban pasando de mano en mano hasta el santuario y de vuelta. Forma parte de la práctica del daisan, la peregrinación por delegación, y hoy tiene estatua y amuleto propios.
Cinco familias, y solo cinco, tienen desde época Kamakura el privilegio exclusivo de vender dentro del recinto sagrado; se las reconoce por sus grandes parasoles blancos en los escalones. Venden el kamiyo-ame, un caramelo plano en forma de abanico que se rompe con un martillito incluido.
Sesiones guiadas en el templo, a media mañana, antes de que la escalinata se llene.
A veinte minutos a pie de la estación, senderos y una torre-mirador desde la que se ven el santuario y la escalinata al oeste, la llanura de Marugame al norte y el Sanuki Fuji al este; con buen día llega la vista hasta el puente de Akashi.
Al pie de la escalinata, cuenta la relación del ser humano con el mar, el mar profundo y la ingeniería naval: es el complemento laico al santuario de los marineros. Tiene zona de barcos teledirigidos y un puente de mando panorámico.
El santuario posee veintisiete óleos de Takahashi Yuichi, el pionero de la pintura al óleo en Japón, y expone una veintena en rotación dentro del propio recinto.
En el municipio vecino: 350 hectáreas con juegos, circuito ciclista con alquiler, camping y barbacoas, y en invierno una iluminación de más de medio millón de luces con fuegos artificiales.
Edificio a media subida con tallas de madera muy detalladas, considerado uno de los más bellos del recinto.
Es la pieza que falta para entender Konpira-san: este templo shingon custodiaba la imagen de Konpira Daigongen, el dios que da nombre a la peregrinación. Con la separación forzosa de sintoísmo y budismo en Meiji la deidad se rebautizó y casi todos los templos asociados se disolvieron; este fue el único que sobrevivió. Está junto al escalón 22.
Veintisiete metros de altura, terminada en 1860: la linterna de madera más alta de Japón. Servía de faro simbólico para los navegantes del mar Interior y está catalogada como Bien Cultural Popular Tangible Importante. A tres minutos de la estación.
Sala de recepción del santuario con biombos y puertas correderas pintados por Maruyama Okyo, bien de interés cultural importante.
Vestido completo en el pueblo para hacer la subida; poco recomendable en julio y agosto, con 785 escalones y calor húmedo.
El primer domingo de octubre, ida y vuelta desde la bodega Kinryo hasta el santuario principal, con más de quinientos participantes. No es competitiva: se puede completar andando. Inscripciones en agosto.
Abierta en 2024 en la calle de acceso al santuario, con tiro al blanco de feria y lotería tomikuji, y hasta un ranking anual de campeones. Es prácticamente el único plan de después de cenar en un pueblo que cierra pronto.
Fiesta creada en el año 2000 por el barrio termal y celebrada cada enero; las fechas exactas se publican con poca antelación.
Exvotos, materiales de la peregrinación Konpira-mairi y vida cotidiana del pueblo-mercado, en el centro cultural municipal. Cierra los martes.
Museo de Kotohira-gu con objetos rituales, armaduras y arte donado al santuario a lo largo de los siglos.
Parque junto al santuario, popular en primavera por sus cerezos en flor y vistas al valle.
Calle empedrada al pie de la escalinata con destilerías de sake, tiendas de artesanía y bastones de recuerdo para la subida.
Puente cubierto y arqueado sin pilares sobre el río Kanakura, documentado desde finales del siglo XVII y Bien Cultural Tangible. Hoy solo se cruza durante el ritual del Reitaisai, pero se ve libremente desde la orilla.
Pabellón junto a la subida con modelos de barcos, anclas y fotografías donadas por marineros, ya que Kompira es venerado como protector de la navegación.
Una de las casas históricas de la escalinata enseña a estirar y cortar el caramelo a mano; se reserva a través del albergue del pueblo.
Taller de teñido en el pueblo, con la opción menos habitual de teñir con el alga nori de Sanuki en lugar de con índigo.
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