Okinawa, Japón · Ciudad, Mar/Playa
Capital de Okinawa, castillo de Shuri (cultura Ryukyu) y punto de partida hacia las islas del archipiélago.
Avión — Aeropuerto internacional de Naha, puerta de entrada a las islas Okinawa
Antiguo palacio del Reino de Ryukyu, con una identidad cultural propia distinta del resto de Japón. DATO CRÍTICO Y CON FECHA: el salón principal ardió por completo el 31 de octubre de 2019 y se está reconstruyendo con técnicas y materiales del siglo XV. Los andamios se retiraron en octubre de 2025 y la apertura al público está anunciada para el 23 de noviembre de 2026, día en que la entrada sube de 400 a 1.000 yenes. Hasta esa fecha lo que se visita es la obra en marcha, con mirador, remates de tejado a la altura de los ojos y visitas entre bastidores con los artesanos: algo que desaparecerá al terminar.
Fue el Reino de Ryukyu entre 1429 y 1879, estado tributario de China con lengua, religión y arquitectura propias, invadido por Satsuma en 1609 y anexionado por Japón en 1879. En la batalla de 1945 murieron unos 120.000 okinawenses, alrededor de un cuarto de la población civil. La ocupación estadounidense duró hasta 1972, y hoy Okinawa es el 0,6% del territorio japonés y concentra más del 70% de las bases estadounidenses del país. Esto explica la comida, la música, el urbanismo y bastante del ánimo local.
Un mercado de día que a partir de las seis de la tarde se convierte en un laberinto de izakayas diminutas. Ambiente completamente local, sin turismo de masas: es el mejor plan nocturno de Naha.
Está en Tomigusuku, a unos veinte minutos. Okinawa es la cuna del karate: nació de la fusión del ti okinawense con el kung-fu de Fuzhou y se desarrolló en Shuri, Naha y Tomari antes de pasar a Japón en los años veinte. El complejo tiene museo, dojo tradicional de madera y clases de prueba para visitantes con reserva. El 25 de octubre es el Día del Karate, con demostración masiva en Kokusai-dori.
Ópera cortesana del Reino de Ryukyu creada en 1719 para recibir a los enviados chinos, con canto en okinawense antiguo, sanshin y danza. Es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco desde 2010 y el teatro nacional de Urasoe es donde se conserva y se enseña. No es folclore turístico: es la alta cultura de un reino.
Está en Tomigusuku, a quince o veinte minutos del centro. Son cuatrocientos cincuenta metros de túneles excavados a pico por los marinos, donde el contralmirante Ota y su estado mayor se suicidaron el 13 de junio de 1945; aún se ven los impactos de las granadas en las paredes. Ota había enviado antes un telegrama pidiendo consideración especial para el pueblo de Okinawa.
El bingata es el teñido policromo de la corte de Ryukyu, reservado durante siglos a la nobleza. En un taller de Shuri se puede teñir una pieza propia, y también probar el sango-zome, impresión con coral fósil, una técnica exclusiva de esa casa.
Junto a Kokusai-dori, reúne bajo un mismo techo talleres cortos de bingata, vidrio de Ryukyu, cerámica, laca y tejido. Es la mejor opción si hay poco tiempo.
El awamori es el destilado más antiguo de Japón, del siglo XV, hecho con arroz índica tailandés y koji negro; envejecido se llama kusu. Hay destilerías visitables en Shuri, una con cata gratuita y otra solo con reserva previa.
Danza con tambores dedicada a los antepasados. El gran desfile de agosto recorre Kokusai-dori y el festival mayor se celebra en Okinawa City el fin de semana de Obon; fuera de temporada se ve en espectáculos programados.
A primeros de noviembre, con desfile de la corte real de Ryukyu y trajes reconstruidos. La edición de 2026 es la conmemorativa por la finalización del salón principal, así que será excepcional.
El goya champuru saltea melón amargo con tofu de la isla y spam —el spam viene directamente de las raciones americanas—, y se completa con umibudo, las uvas de mar que estallan en la boca, rafute, tofu de cacahuete y los buñuelos sata andagi de los mercados.
Los ocho santuarios que protegía la corte real, de los cuales seis están en Naha, con sello propio en cada uno. Es una ruta prácticamente inexistente en las guías en español y se hace a pie combinando con el monorraíl.
El Tsushima Maru era un barco de evacuación de escolares y fue hundido por un submarino estadounidense el 22 de agosto de 1944: cerca de mil quinientos muertos, unos setecientos ochenta de ellos niños. A los supervivientes se les obligó a callar por secreto militar. Es emocionalmente duro y no es adecuado para niños pequeños.
Fideos de harina de trigo, no de alforfón, en caldo de cerdo y bonito, con panceta o costilla. Se remata con koregusu, chile macerado en awamori.
Patrimonio de la Humanidad: la residencia de recreo de los reyes en el siglo XVIII, con estanque, puentes de piedra de estilo chino y pabellón de tejas rojas. Cierra los miércoles y está muy infravalorada.
Tsuboya concentra los hornos desde 1682, cuando el reino los agrupó aquí, y de aquí salen los shiisaa, los leones guardianes de los tejados. La pieza tarda un mes en cocerse y el envío al extranjero es caro.
Patrimonio de la Humanidad, construido en 1501 y a cinco minutos a pie de Shuri. Está casi vacío mientras el castillo revienta de gente.
Callejuelas con talleres de cerámica tradicional okinawense (yachimun) desde el siglo XVII. El barrio concentra los hornos desde 1682 y sobrevivió parcialmente a 1945. Yachimun significa cerámica en okinawense, y de aquí salen los shiisaa, los leones guardianes de los tejados; en los callejones laterales se conservan hornos-escalera.
Calle principal de tiendas y restaurantes de la capital okinawense. Se la llama la Milla del Milagro porque renació de la nada en una zona arrasada en 1945. Es muy turística y con mucha tienda clónica: el valor está en desviarse a las galerías laterales.
Es el único ferrocarril de Okinawa: el tren de la isla fue destruido en 1945 y nunca se reconstruyó, de ahí la dependencia del coche. Akamine es la estación más meridional de Japón y la del aeropuerto la más occidental, ambas con placa conmemorativa.
Festival de mediados de octubre con una de las cuerdas de paja más grandes del mundo, tirada por miles de participantes en la avenida Kokusai Dori.
Pescado tropical y platos okinawenses poco habituales en el resto de Japón. El edificio nuevo abrió en marzo de 2023 tras cuatro años en local provisional. Funciona con el sistema mochiage: compras el pescado en la planta baja y te lo cocinan arriba por unos quinientos o setecientos yenes el plato. Cierra el cuarto domingo de cada mes.
Del 3 al 5 de mayo en el puerto de Naha. Nacieron como rito de los pescadores para pedir buena pesca, y hoy son gratuitas y van acompañadas de conciertos y fuegos artificiales.
Santuario sintoísta más importante de Okinawa, encaramado sobre un acantilado con vistas al mar junto a la playa de Naminoue.
Precisión que casi ninguna guía da bien: no nació en Naha sino en Kin, junto al Camp Hansen, en 1984, para dar de comer barato a los marines. En Naha se come en cualquier sitio, pero la peregrinación es a Kin.
Playas urbanas tranquilas a poca distancia del centro de Naha.
Bares de autor, tiendas de discos y un cine independiente en las calles paralelas a Kokusai-dori. Es la alternativa civilizada tanto a la avenida turística como a los captadores agresivos de Matsuyama, que mejor evitar.
Su origen es de posguerra: se soplaba reciclando botellas de Coca-Cola y de cerveza de las bases americanas, y de ahí vienen los colores y las burbujas. La aldea grande del vidrio está en Itoman, pero en Naha hay talleres de soplado pequeños.
Jardín de estilo chino construido en homenaje a los lazos históricos entre Naha y la ciudad china de Fuzhou.
Se corre a principios de diciembre y va por su cuadragésima edición, con cupo limitado e inscripción con meses de antelación.
Museo dedicado a la historia, naturaleza y cultura del Reino de Ryukyu, con una galería de arte anexa.
La única playa urbana de Okinawa, literalmente bajo el viaducto de la autopista. Es más surrealista que bonita, pero es donde se baña la gente de Naha.
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