Kanto, Japón · Pueblo/ciudad pequeña
El propio pueblo del aeropuerto, que la inmensa mayoría de viajeros sobrevuela sin visitar pese a hacer escala ahí mismo: el templo Naritasan Shinshoji, con más de 1.000 años de historia y una ceremonia del fuego (Goma) varias veces al día, todos los días del año, un jardín japonés detrás del templo (Naritasan Park), y la calle comercial Omotesando, 800m de tiendas y restaurantes especializados en anguila (unagi) a la parrilla.
Tren — JR Sobu Line + Narita Line desde Tokio, sin trasbordo real de línea, ~1h20min, ¥1.230. También accesible directamente desde Choshi por la misma línea Narita, sin pasar por Tokio: ~1h20-1h25min, ¥1.230. El templo queda a 10min a pie de la estación.
Templo con más de 1.000 años de historia y cinco edificios declarados Bien Cultural Importante; la ceremonia del fuego Goma se celebra varias veces al día, todos los días del año.
Casi sesenta restaurantes de anguila en una ciudad pequeña; en los más antiguos se filetea la unagi en el escaparate, a la vista de la cola de espera.
Calle comercial de 800 metros entre la estación y el templo, con más de 150 tiendas, restaurantes y posadas tradicionales especializadas en anguila (unagi) a la parrilla.
Cinco o seis veces al día, los monjes shingon queman tablillas de madera ante Fudo Myoo entre tambores y cánticos; se puede entrar libremente y pasar el equipaje por el humo purificador.
Poblado-museo al aire libre en el municipio contiguo, con calles de casas de época Edo y talleres prácticos de teñido índigo, cerámica y elaboración de soba.
Tres días de julio en los que diez carrozas laqueadas se empujan cuesta arriba por la calle Omotesando hasta el templo, con unos 400.000 asistentes.
Ruta ciclista completamente llana junto al mayor lago de Chiba, conocida por sus atardeceres y por unos fuegos artificiales poco habituales, en noviembre.
Centro comercial Aeon Mall, outlets premium de Shisui y un Don Quijote abierto hasta la madrugada: la última oportunidad práctica de comprar antes de volar.
El templo ofrece copiado de sutras (shakyo) a diario, meditación ajikan y retiros de ayuno de uno a siete días dentro del propio recinto.
Granja lechera con ordeño, animales, campos de flores de temporada y zona de acampada, a las afueras de la ciudad.
Terrazas panorámicas en las terminales 1 y 2 sobre las pistas del principal aeropuerto internacional del país, con la maquinaria de tierra trabajando debajo.
Uno de los pocos museos de Japón dedicados por entero a la caligrafía moderna, dentro del parque del templo.
Museo con aviones reales y simuladores junto al aeropuerto de Narita, y los cercanos parques Sakura-no-Yama e Hikoki-no-Oka, colinas verdes desde donde ver despegar y aterrizar aviones de cerca, muy populares con niños.
Baño termal con rotenburo justo bajo la senda de aproximación de los aviones, una parada cómoda para la noche previa al vuelo; conviene confirmar horarios antes de ir.
Jardín japonés detrás del templo, con un estanque central, pabellones y zonas de bosque, buen contraste tranquilo tras la parte más concurrida del templo.
El 3 de febrero, luchadores de sumo y actores de televisión lanzan judías desde el Gran Salón ante decenas de miles de personas, uno de los setsubun más multitudinarios de Japón.
Templo dedicado a Sakura Sogoro, el campesino del siglo XVII ejecutado por llevar las quejas de su aldea al shogun y venerado desde entonces como mártir; jardín de hortensias en junio.
Museo gratuito del dulce de judía roja dentro de la confitería de 1899 que inventó el kuri-yokan de Narita, en plena calle Omotesando.
Museo 'Cielo y Tierra' que narra la expropiación de tierras y la larga lucha campesina de 1966 a 1978 que estuvo a punto de impedir la construcción del aeropuerto.
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