Chugoku, Japón · Pueblo/ciudad pequeña, Mar/Playa
Ciudad portuaria con templos escalonados en la ladera junto al mar interior de Seto y punto de partida del Shimanami Kaido, la ruta ciclista de 70 km que cruza seis puentes hasta Shikoku.
Tren — Shinkansen Sanyo hasta Fukuyama o Mihara y después línea local JR Sanyo hasta la estación de Onomichi (15-20 min); Shin-Onomichi solo recibe trenes Kodama.
🛌 Descanso puro
Pasarela panorámica renovada sobre el estrecho de Onomichi, con el suelo volado y vista de las islas y los puentes de la Shimanami. Está abierta las veinticuatro horas, así que funciona incluso cuando el teleférico ha cerrado; el ascensor solo va de nueve a cinco y cuarto.
Sendero señalizado que conecta una veintena de templos entre callejones empinados con vistas al mar interior. No confundir con el Onomichi Shichibutsu Meguri, que es el circuito oficial de siete templos con cuaderno de sellos: son dos experiencias distintas. Las escaleras son la calle de casa de gente mayor, con tendederos y patios a un palmo del camino: sin drones, sin fotografiar interiores y silencio a partir del atardecer.
Ruta ciclista de 70 km que cruza seis puentes sobre el mar interior de Seto hasta Imabari, en Shikoku, con alquiler de bicicletas junto a la estación. El ayuntamiento pide expresamente cruzar a Mukaishima en ferry y no por el puente de Onomichi, que tiene calzada estrecha y mucho trafico. La linea azul del suelo es orientativa, no un carril exclusivo: se comparte carretera con vecinos, camiones y escolares. El alquiler publico ya no cobra deposito ni recargo por devolver la bici en otro terminal.
Casa de baños de barrio reconstruida en 2021 con azulejos pintados con paisajes de la isla y sauna, abierta también a quien no se aloja. Ojo, es agua calentada de tipo sento, no un manantial termal.
Del 1 al 3 de noviembre tres demonios enmascarados recorren la ciudad golpeando a los niños con palos y cañas, algo que se considera una bendición contra la enfermedad. Es el festival más singular y menos turístico de Onomichi.
Cuarenta minutos navegando entre islas con parada en Innoshima, la mejor forma de entender la geografía del mar interior sin pedalear. Admite bicicleta por un suplemento y permite hacer la Shimanami en un solo sentido.
Uno de los cien mejores lugares de cerezos de Japón, con unos mil quinientos árboles cayendo por la ladera hacia el canal. A primeros de abril hay iluminación nocturna y colas en el teleférico.
Un industrial construyó en Ikuchijima un templo entero con réplicas de la puerta de Yomei de Nikko y del Byodoin, más una cueva del infierno subterránea que cierra antes que el resto. Arriba, cinco mil metros cuadrados de mármol blanco de Carrara esculpidos por Kuetani Itto. Sigue siendo templo activo con gente en oración.
Bloque de viviendas de 1963 en plena cuesta reconvertido por el estudio de Bijoy Jain en hotel, café, tienda y sala de exposiciones, con paredes de barro teñido a mano. Se puede visitar el salón y el jardín sin alojarse.
Casona de una familia de armadores del siglo XIX convertida en ryokan contemporáneo frente al sento yubune. Es la opción de lujo tranquilo de las islas y suele agotarse con meses de antelación.
Una noche de octubre unos treinta mil bonbori de papel iluminan las escaleras de los dieciséis templos, la explanada de la estación y las calles comerciales. Confirmar la fecha exacta, se anuncia con poca antelación.
Proyecto en el que vecinos de Onomichi con oficios reales, pescadores, carpinteros de ribera o monjes, desgastan los vaqueros durante un año antes de venderlos. Cada pieza lleva la ficha de quién la llevó y a qué se dedica.
Cima de Innoshima cubierta de cientos de figuras de piedra talladas a principios del siglo XIX, con vista de trescientos sesenta grados sobre las islas. La subida en bici es una de las cuestas duras clásicas de la Shimanami.
Funicular hasta el templo Senkoji y el mirador del parque homónimo, con vistas sobre el puerto y el mar interior de Seto. No es un funicular sino un teleferico de cabina suspendida, el Senkojiyama Ropeway, de tres minutos de trayecto y 500 yenes ida o 700 ida y vuelta. Sigue en servicio en 2026, con suspensiones de varios dias por mantenimiento en diciembre; cuando cierra, el mirador PEAK de la cima queda accesible igualmente a pie las veinticuatro horas.
Fundado según la tradición por el príncipe Shotoku y con sala principal y pagoda de dos pisos declaradas Tesoro Nacional, además de un jardín y una sala de té trasladada del palacio de Fushimi. Está en el extremo este del casco antiguo, lejos del circuito masificado.
Casa comercial estrecha y profunda de la Hondori rehabilitada como albergue por la organización que recupera las viviendas vacías de la ladera. Se puede tomar algo en su cafetería aunque no se duerma allí y entender de primera mano el problema de despoblación de Onomichi.
Onomichi tiene agua termal natural de radio en pleno centro, a distancia de paseo de la estación, con baño abierto también a quien no se aloja. Es el mejor cierre posible de un día de cuestas o de bicicleta.
Museo con forma de castillo dedicado a los Murakami, los llamados piratas del mar interior que controlaron estos estrechos entre los siglos XIV y XVI, con armaduras y documentos. Cierra los jueves no festivos.
Cada dos años se cierra al tráfico la autopista Nishiseto para que unos siete mil ciclistas pedaleen por la calzada principal, en recorridos de 30 a 140 kilómetros. La edición de 2026 fue el 25 de octubre. Inscripción obligatoria con meses de antelación y ese fin de semana la ciudad se queda sin camas.
Más allá del ramen, la despensa local es el pulpo del Seto, el congrio anago y el pargo tai de corriente fuerte. Se piden en las barras del muelle y en las casas de la Hondori.
Punto más alto de la isla de enfrente, desde donde se ven de una vez el puente de Innoshima y el de Tatara y decenas de islotes. Se sube en coche o pedaleando fuerte desde el ferry.
Pequeño archivo dedicado al papel de Onomichi como plató del cine japonés, con proyectores antiguos y material de rodaje. Es la puerta de entrada natural a la ruta de localizaciones.
Museo en la isla natal del pintor de la Ruta de la Seda, con sus cuadernos de viaje y sus dibujos de infancia junto al mar. Está a un paso de Kosanji.
Tramo empedrado junto al sendero de templos decorado con piedras pintadas como gatos y gatos callejeros reales. Los gatos son comunitarios, chiiki-neko, mas tres domesticos del Neko no Rakuen, y no se garantiza verlos. No hay que alimentarlos, porque rompe el manejo del programa, ni perseguirlos, cogerlos ni usar flash. Los ciento ocho gatos de piedra de la suerte son obra del artista local Sonoyama Shunji y no se tocan ni se mueven.
Brewpub dentro de un antiguo almacén de la calle Hondori que elabora en el propio local con producto local, incluidos los limones de las islas. Es el sitio más animado del centro por la tarde.
Fiesta portuaria de abril con desfile de danza ee-ja-nai-ka por la calle comercial y actividades a pie de muelle. Coincide con el final de los cerezos.
Cuenco de Onomichi ramen, de base de soja clara con trozos de grasa de cerdo derretida, en alguno de los locales tradicionales cerca de la estación.
Circuito oficial por siete templos antiguos de Onomichi con cuaderno de goshuin y amuletos propios de cada uno. Es una forma ordenada de recorrer la ladera sin perderse y da un objetivo a la caminata.
Antiguo almacén portuario reconvertido en hotel, tienda de bicicletas y cafés para ciclistas, junto al inicio del Shimanami Kaido.
La pagoda de tres pisos del siglo XIV enmarcando el estrecho es la postal más reproducida de la ciudad y está justo en el sendero que baja del teleférico. Abajo, el templo guarda quinientas figuras de rakan.
Onomichi tiene un tejido denso de barras minúsculas en callejones entre la Hondori y el muelle, muchas con producto del Seto. Es una ciudad pequeña y se cena pronto, así que conviene empezar antes de las ocho.
Onomichi es la ciudad de Cuentos de Tokio de Ozu y de la trilogía de Obayashi Nobuhiko, entre ella La chica que saltaba a través del tiempo. Muchos encuadres siguen reconocibles en los muelles, el cementerio de Jodoji y las escaleras de la ladera.
La lona de algodón de Onomichi viene de la tradición velera del puerto y hoy se cose en bolsos en talleres visibles desde la calle, en la galería comercial. Se puede encargar personalizado.
Se entra bajo un par de waraji de paja de más de dos metros colgadas de la puerta, ofrenda por la salud de las piernas. El recinto en ladera es el más extenso de Onomichi y tiene una pagoda de tres pisos arriba del todo.
Onomichi es la base logística de la Shimanami y tiene tanto el sistema público de terminales, que desde 2023 ya no cobra depósito ni recargo por devolver la bici en otra isla, como tiendas de marca con ajuste biomecánico y bicis eléctricas. Reservar con antelación en temporada alta.
La ciudad tiene una densidad rara de cafés en casas antiguas rehabilitadas, con el flan de Onomichi y los helados de limón de las islas como especialidades. Sirve de descanso a media cuesta.
Paseo por la calle comercial Hondori, con tiendas retro, cafés centenarios y el mercado cubierto del centro histórico.
Travesía en uno de los pequeños ferris locales que cruzan el estrecho de Onomichi hasta la isla de Mukaishima en pocos minutos. AVISO: el Fukumoto Tosen, el mas barato y el mas fotografiado, ceso definitivamente el 31 de marzo de 2025 tras ciento treinta y cinco anos. Siguen operando el Ekimae Tosen, de la explanada de la estacion a Tomihama, unos cien yenes mas diez por bicicleta y cinco minutos de trayecto, y el Onomichi Tosen, que admite coches. Eran infraestructura de vida cotidiana, no una atraccion, y la misma presion pesa sobre las dos rutas que quedan.
Innoshima es la cuna del cítrico hassaku y aquí se mete un gajo entero dentro de un mochi con judía blanca. Suena raro y funciona muy bien después de una cuesta.
Remar entre astilleros y bajo los puentes da una perspectiva del canal que no se tiene desde la ladera. Hay corrientes fuertes de marea, así que solo con guía.
Toda la isla funciona como sala de exposición, con esculturas contemporáneas instaladas al borde del mar, en plazas y en caminos rurales. Se recorre en bicicleta y se puede combinar con la etapa central de la Shimanami.
Museo dentro del parque Senkoji con colecciones de arte japonés moderno y exposiciones temporales. Es obra de Tadao Ando y esta dentro del parque Senkoji. Es celebre ademas por los gatos que intentan entrar por la puerta principal y a los que el personal va sacando, un fenomeno viral que ya forma parte de su identidad.
Resort en un promontorio sobre el mar interior a las afueras, con spa, restaurantes y salida en velero. Es la opción de desconexión total para quien no quiera pelear con las cuestas de la ciudad.
Bungaku no Komichi, sendero con más de veinte piedras grabadas con citas de escritores vinculados a Onomichi.
Playa larga orientada al oeste en la isla que produce más limones de Japón, con esculturas al aire libre repartidas por la costa. El helado y la limonada de Setoda son el souvenir comestible obvio.
Desde la orilla de enfrente se ven de noche las grúas y los cascos en construcción iluminados sobre el agua negra del canal. Se cruza en el ferry de la estación en cinco minutos y se vuelve igual de fácil.
Innoshima e Ikuchijima tienen playas de arena tranquilas y sin oleaje, ideales para romper una jornada de bicicleta con niños. En julio y agosto están vigiladas.
La serie Kamichu está ambientada casi plano a plano en el Onomichi de los años ochenta, con sus escaleras, su ferry y sus santuarios. Es de las primeras seichi junrei documentadas en Japón y sigue teniendo seguidores.
Pequeño santuario en una isla unida a Mukaishima por un puente, con playa y un torii sobre la arena. Es el escenario de una escena célebre del cine de Obayashi.
La construcción naval es la industria que sostiene estas islas y algunos astilleros abren visitas concertadas a sus gradas y diques. Hay que gestionarla con antelación y no siempre está disponible.
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