Kanto, Japón · Pueblo/ciudad pequeña
Patrimonio Mundial de la UNESCO: la primera fábrica moderna de seda de Japón (1872), construida con tecnología francesa para modernizar la industria sedera del país durante la era Meiji, con su nave principal de ladrillo aún en pie, los enormes almacenes de capullos este y oeste, y el trazado original de maquinaria de devanado; junto a ella, la propia ciudad de Tomioka conserva calles del periodo Meiji vinculadas a la historia de la fábrica.
Tren — Línea privada Joshin Dentetsu desde la estación de Takasaki hasta Jomo-Tomioka, ~35min, ¥810, con trenes cada 30-60min. Ruta 100% privada sin ningún tramo JR, no cubierta por ningún pase de tren. La estación queda a 15 minutos a pie de la fábrica, o un corto trayecto en taxi/autobús local.
La nave de devanado (Soko), de 104m de largo, construida en 1872 con técnicas francesas y ladrillo cocido a la japonesa, con el trazado original de la maquinaria de hilado de seda aún visible; Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2014 por su papel en la modernización industrial de Japón.
Dos enormes almacenes de ladrillo de dos plantas donde se guardaban los capullos de seda antes del procesado, hoy con exposiciones sobre la historia de la fábrica y la industria sedera japonesa.
A quince minutos: visita gratuita a una fábrica de konnyaku (Gunma produce casi todo el de Japón) y bufé libre del producto en todas sus formas imaginables.
Una de las montañas de roca más espectaculares de Japón, un bosque de agujas de piedra con un santuario a sus pies y un centro de visitantes diseñado por Kengo Kuma; las rutas de cresta son serias, hay alternativas suaves.
Santuario principal de la antigua provincia de Kozuke, con una disposición única en Japón: se sube la escalinata y luego se baja al recinto principal; conserva además un rarísimo rito adivinatorio con omóplatos de ciervo.
Hilar con torno manual (zaguri), teñir o tejer seda de Tomioka de la mano de artesanos locales, en vez de solo ver la fábrica por fuera.
Calles del periodo Meiji junto a la fábrica, con casas de comerciantes y pequeños restaurantes vinculados históricamente al auge de la industria sedera de la ciudad.
En el municipio contiguo: canales de agua de una antigua ciudad-castillo y un jardín de época Edo restaurado, muy tranquilo.
Safari en coche o en autobús con jaula por un recinto de leones, tigres y rinocerontes, en el propio municipio de Tomioka.
Plato típico de la ciudad que, pese al nombre, no lleva casquería: carne rebozada y frita servida en los bares de siempre del centro.
Museo grande y muy bien montado con esqueletos de dinosaurio y la historia natural de la región, pensado para visitas en familia.
Fiesta de otoño con carrozas y tambores taiko por las calles del casco histórico.
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