Kyushu, Japón · Ciudad
Mayor densidad de onsen de Japón, famosa por los 'jigoku' (infiernos), fuentes termales de colores.
Tren — Tren desde Fukuoka, también aeropuerto propio
♨️ Onsen / Ryokan🛌 Descanso puro🧘 Bienestar y desconexión
Fundado en 1276 por el monje Ippen. Se yace ocho o diez minutos sobre un lecho de sekisho, una hierba medicinal, dentro de una cámara de piedra llena de vapor natural, y después se enjuaga uno en agua termal. Es el único sitio de Japón donde se conserva esta modalidad, y admite tatuajes.
Recorrido por fuentes termales de colores imposibles, no aptas para el baño. Aviso de planificación: cinco de los siete infiernos están en Kannawa y dos en Shibaseki, a tres kilómetros. El agua del Umi Jigoku está a 98 grados y varios estanques rondan los 90: son para mirar, no para bañarse, y no hay que asomarse por encima de las vallas ni acercarse a los canales de desagüe.
Te entierran en arena volcánica caliente en la playa; experiencia única de Beppu. Precisión: hay dos baños de arena distintos en Beppu, el interior del Takegawara y el de playa de Kamegawa. Límite estricto de unos quince minutos, salir a la primera señal de mareo, y desaconsejado con hipertensión, cardiopatía, embarazo o alcohol.
Complejo frente a la bahía inaugurado en el verano de 2025 sobre la antigua playa de Kamegawa. Se yace unos quince minutos bajo arena calentada por agua termal; la arena se recalienta nueve veces al día y se rota en lugar de reutilizarse.
Abierto en 1929, el parque de atracciones más antiguo de Kyushu y una joya de estética retro. Se sube en un funicular de 260 metros y 30 grados de pendiente, en cabinas con forma de perro y de gato en servicio desde la fundación; tiene la única noria doble de Japón, carreras de patos y un baño termal con vistas incluido en la entrada.
Las yunohanagoya son cabañas de techo de paja donde los minerales del vapor cristalizan alrededor de un milímetro al día durante mes y medio. Es el único lugar del mundo donde se conserva la técnica: Bien Cultural Popular Inmaterial Importante desde 2006 y Paisaje Cultural Importante desde 2012.
El takezaiku de Beppu es la cestería de bambú de referencia de Japón, con reconocimiento nacional como artesanía tradicional. El centro tiene exposición permanente de piezas de maestros, taller visible donde se ve trabajar a los artesanos y clases prácticas.
Tres estrellas en la guía Michelin y abierto hasta la una de la madrugada: cascadas de agua caliente para masaje cervical, baño de arena, baños de vapor y baños privados familiares, además de cocina al vapor y un pudin famoso.
Plataforma gratuita sobre Kannawa desde la que se ve el vapor saliendo a la vez de decenas de tejados; el paisaje está reconocido oficialmente entre los cien de Japón. Con frío y humedad sube mucho más vapor, así que el invierno es la temporada.
Una libreta de sellos de cien yenes y unos ciento cincuenta establecimientos adheridos. Con 56 sellos hay descuentos en hoteles; con 88 se alcanza el rango de meijin y una toalla negra con el nombre bordado en hilo dorado, como un cinturón de artes marciales. Se puede ir acumulando a lo largo de varios viajes.
Cada uno es distinto: Beppu es el céntrico y sede del festival; Hamawaki tiene manantiales que brotan junto al mar y posadas del antiguo barrio de placer; Kamegawa el baño de arena de playa; Kannawa el vapor en las calles; Kankaiji el panorama; Myoban el alumbre y el barro; Horita el más apartado; y Shibaseki tiene visitas imperiales documentadas en el año 895.
Nació en 1950, cuando un cocinero repatriado de Manchuria abrió local con influencia coreana. Fideo grueso y elástico de trigo y trigo sarraceno en caldo oscuro con base de ternera, kimchi de col y chashu; lo sirven unos sesenta o setenta locales y hay versión fría y caliente.
Los jimoto-sen de Kannawa cuestan cien yenes o son gratis y funcionan con caja de honor. Etiqueta estricta: lavarse fuera de la bañera, no meter la toalla al agua, no diluir el agua caliente y dejar cubo y taburete enjuagados. En el Sujiyu están prohibidos el jabón y el champú, y muchos no admiten tatuajes grandes.
En la séptima planta del gran almacén de Kitahama: melodrama popular y espectáculo de danza con vestuario fastuoso, funciones diarias y una compañía distinta cada mes. Hay asientos con mesa para cenar viendo la función y butacas pegadas a la pasarela.
El más famoso de los jigoku, de un intenso color turquesa por sus minerales.
Dentro del festival termal de principios de abril: se preparan ciento once toneladas de agua termal para que la gente se la lance unos a otros —hay que inscribirse antes y a veces se sortea plaza— y al anochecer se quema de forma controlada la ladera del monte Ogi, que se tiñe entera de rojo. Muchos baños municipales abren gratis esos días.
Pegado al anterior y también en Oita: tanque principal con unas noventa especies del canal de Bungo, espectáculos de delfines y de morsas y una zona exterior de juegos de agua.
En Usa, a cincuenta minutos en autobús desde la estación de Beppu: recorrido de casi una hora en un autobús con forma de animal dando de comer a leones, jirafas y elefantes desde la ventanilla enrejada.
Terminada el 1 de diciembre de 1921: la arcada comercial de madera más antigua que se conserva en Japón, sesenta y un metros con cubierta acristalada. Decayó cuando se trasladó el puerto y ahora se recupera con cafés y bares.
En Myoban, agua blanca lechosa y un baño de barro que es mixto al aire libre, dividido por una cerca de bambú, con acceso separado para las mujeres. El barro se aplica como exfoliante. Cuidado con los escalones sumergidos, que no se ven.
Casa de baños de 1879 con arquitectura tradicional, incluye baño de arena caliente. El baño normal cuesta trescientos yenes; es Bien Cultural Tangible Registrado desde 2004 y cierra el tercer miércoles de mes.
Baños escalonados sobre la bahía de Beppu, en Kankaiji, abiertos también a quien no se aloja: el Tanayu hasta las once de la noche y el jardín acuático hasta las diez. Conviene confirmar precios y disponibilidad, que cambian por temporada.
La ONG artística fundada en 2005 mantiene una tienda-galería de producto local, una residencia de artistas visitable en un antiguo bloque de apartamentos y una serie de ocho instalaciones repartidas por la ciudad, una de ellas lumínica y visible solo después del anochecer.
De 1957, obra del ingeniero Tachu Naito, el mismo de la Torre de Tokio: cien metros con mirador a cincuenta y cinco. Se llamó primero Torre de TV y pasó a ser Beppu Tower en 1961.
Desde la estación superior del teleférico son quince minutos hasta la cima real, y desde ahí salen rutas exigentes hacia las cumbres vecinas. Más de dos mil cerezos a principios de abril, rododendros a finales de mayo, hojas rojas desde octubre y cencellada de diciembre a marzo.
Cocina comunitaria del barrio de Kannawa donde se cuecen al vapor natural de los infiernos verduras, huevos y mariscos comprados en el mercado local. Se paga por horno y por tiempo, se puede traer comida propia, está prohibido el alcohol y hay que limpiar la mesa uno mismo. Fuera hay dos baños de pies gratuitos, uno de agua y otro de vapor, este último único en su género.
Festival anual de primavera que celebra las aguas termales de la ciudad con danzas callejeras, desfiles y fuegos artificiales. Su nombre correcto es Beppu Hatto Onsen Matsuri, nació en 1910 y se celebra del 1 al 5 de abril; el día 1 es el Día de gratitud a las aguas termales.
A finales de julio, fuegos lanzados sobre la bahía con la ciudad al fondo, con puestos de comida y zonas de asiento a lo largo de la playa.
Mirador acristalado de 360 grados obra de Arata Isozaki, de 1995, cuya vista nocturna está registrada como patrimonio de paisaje nocturno de Japón. Suele estar vacío.
En septiembre el infierno del mar abre de noche con iluminación, proyecciones y música sobre el vapor y el estanque cobalto; conviene confirmar las fechas del año.
Sí está en Beppu, a treinta y cinco minutos en autobús: alberga 'Jupiter', la primera montaña rusa de madera de Japón, más de cuarenta atracciones, un laberinto tridimensional y, en invierno, la mayor pista de hielo al aire libre de Kyushu.
A seiscientos metros de altitud y media hora en autobús: barcas de remos, alquiler de bicis, barbacoas y camping libre. En verano es notablemente más fresco que la ciudad.
Aviso de planificación: cinco de los siete infiernos están en Kannawa, pero el Chinoike y el Tatsumaki están a tres kilómetros, en Shibaseki, y hay que contar un trayecto extra en autobús. El Tatsumaki es un géiser que brota cada treinta o cuarenta minutos; una losa de piedra encima le impide alcanzar su altura real por seguridad.
Está en Oita, no en Beppu, aunque se vende como atracción de Beppu: diez minutos de autobús. Unos mil quinientos macacos japoneses salvajes en dos manadas que se alternan mañana y tarde en la explanada.
En una fachada a dos minutos de la estación, hecho en 1969 con azulejos de Shigaraki que el propio Okamoto eligió mientras trabajaba en la Torre del Sol de la Expo de Osaka. Es el único mural suyo que queda accesible así, libre y gratis.
Una veintena de rutas guiadas por vecinos por los ocho barrios, con versiones de mañana y de noche. Es la mejor forma de acceder a callejones y baños que un visitante no encuentra solo.
Recorrido en grupo reducido que incluye el mural de Okamoto, el Takegawara, la arcada de madera y té en la residencia de artistas, y termina con una postal con un boceto a lápiz hecho durante el paseo. Hay que reservar con tres días.
El original jigoku-mushi purin, cocido con el vapor del infierno, junto a la tienda donde se compra el yunohana auténtico.
Más allá del taller municipal, en Kannawa hay cocina de autor hecha con los hornos de vapor: desde alta cocina italiana hasta cocina medicinal, pizza al vapor y bollos de cerdo, alguno en un antiguo hospital de época Meiji.
Principal santuario sintoísta de Beppu, en una colina boscosa con vistas a la bahía y a los vapores termales de la ciudad.
Tiempo libre en los baños termales privados del alojamiento.
Ascenso en teleférico hasta la cima del monte Tsurumi, con vistas panorámicas de Beppu, la bahía y, en días claros, del monte Aso. Sube a los 1.375 metros de la cima en unos diez minutos; cierra a las cuatro y media de la tarde de noviembre a marzo y suspende el servicio con viento fuerte.
Beppu conserva alojamientos de toji: estancias terapéuticas de varios días con cocina propia y varios baños al día, sobre todo en Kannawa y Myoban. Es la propuesta de descanso real de la ciudad, frente al ryokan de una noche.
Pollo rebozado en tempura, la especialidad de Oita: se come con ponzu y mostaza karashi, no con la salsa habitual de tempura.
El mes del arte se celebra en otoño y la feria a finales de enero, en varias sedes del centro. Aviso: la antigua trienal 'Mixed Bathing World' ya no se celebra como tal, aunque su comité sigue produciendo estos programas.
El fin de semana previo a Navidad, fuegos artificiales lanzados desde barcos frente a la costa y sincronizados con música, más coros infantiles y puestos. Gratis, a diez minutos a pie de la estación.
Gran parque urbano a medio camino entre la estación y el centro de convenciones; es donde los vecinos hacen hanami a finales de marzo.
En la ladera sobre la ciudad, con alumnado de más de noventa países: es lo que explica el ambiente internacional atípico de Beppu. La visita exterior es libre y la cafetería está abierta al público a precio de coste, salvo a la hora punta del mediodía.
Aburaya Kumahachi, el padre del turismo de Beppu, tiene su estatua a la salida de la estación y es el punto de encuentro clásico de la ciudad. En Kannawa, sobre la estatua de Ippen, fundador del barrio en 1276, los visitantes vierten agua caliente pidiendo curación.
Mil novecientos kilovatios en marcha desde 1981: la primera central eléctrica propia de un hotel en Japón. Sus cascadas escalonadas funcionan como torres de refrigeración y son un punto de interés en sí mismas; el agua separada se reutiliza para calefacción y agua caliente. Es la Beppu geotérmica moderna, no la folclórica.
El primer domingo de febrero, una de las carreras de élite más antiguas de Japón: sale del pie del monte Takasaki, sube al puerto internacional de Beppu y termina en el estadio de Oita. La marca mínima es exigente, así que para la mayoría es un evento para ver, no para correr.
En la mayor zona de onsen de Japón, varios operadores ofrecen retiros de varios días que combinan clases de yoga, meditación breve y baños termales guiados — no es una clase suelta diaria, sino un programa por fechas.
La escena de sauna contemporánea de Beppu tiene su referencia en un callejón del centro, con enfriamiento y baño de aire combinados con agua termal. Buen contrapunto a un día de infiernos.
Las galerías comerciales cubiertas del centro, con su estética showa algo desgastada, y el único gran almacén de la ciudad. No es un destino de compras, pero el paseo tiene su punto.
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