Kyushu, Japón · Pueblo/ciudad pequeña, Montaña
Pueblo de onsen con galerías de arte y artesanía, más tranquilo y boutique que Beppu.
Tren — Tren directo desde Fukuoka o Beppu
El modelo funcionó demasiado bien: la calle entre la estación y el lago es hoy un pasillo de tiendas de souvenirs por el que en temporada alta se camina hombro con hombro entre las diez y las cuatro. El Yufuin real existe antes de las nueve de la mañana y después de las cinco y media, cuando se van los autobuses de excursión, y en las calles laterales.
Tiendas de artesanía y pequeñas galerías de camino a la estación.
Tres establecimientos abren su baño a quien no se aloja, en horarios estrechos de mediodía y primera tarde, con grandes rotenburo panorámicos. Conviene confirmar el horario el mismo día: cambian a menudo y se suspenden si el hotel está lleno.
Alquiler en la estación por poco más de mil yenes al día, con opción eléctrica. La cuenca es llana y la red de caminos entre arrozales permite escapar por completo de la multitud en diez minutos de pedaleo: probablemente la mejor inversión del viaje.
El bungo-gyu es el wagyu certificado de Oita; el toriten, tempura de pollo que se come con soja y mostaza; y el dango-jiru, una sopa de miso con tiras anchas de masa, comida de campesino. Se completa con los lácteos de la cuenca y un pastel de rollo local que se agota a diario.
Museo de muros de madera carbonizada diseñado por Kengo Kuma, con obra de Yoshitomo Nara, Takashi Murakami, Tatsuo Miyajima y Mariko Mori. Se visita por franjas horarias y cierra miércoles alternos.
Barbacoa colectiva de bungo-gyu en las praderas al pie del Yufudake donde los participantes gritan a la montaña lo que llevan dentro. Nació en 1976 como parte del plan de reactivación tras el terremoto y se celebra en octubre; es probablemente el festival más genuinamente Yufuin que existe.
Isozaki, premio Pritzker y nacido en Oita, reconstruyó la estación en 1990: una nave de madera negra con techo de doce metros y luz cenital. Dentro hay una galería de arte rotatoria y un baño de pies en el propio andén.
En julio de 1970 los dueños de tres posadas fundaron una asociación para proteger la naturaleza del valle y frenaron un campo de golf y los grandes hoteles de turismo de grupo. En 1971 hicieron un viaje de estudio de cincuenta días por Europa, pagado de su bolsillo, del que trajeron el modelo de balneario-residencia; y tras el terremoto de 1975 se inventaron los tres festivales que aún definen el pueblo.
Yufuin conserva siete baños de gestión vecinal, casi todos sin personal y con caja de monedas, entre cien y quinientos yenes: Yunotsubo, de origen Edo; Kase-no-yu, fundado en 1876; Kawanishi, de agua ferruginosa; y varios más. Hay que llevar jabón y toalla propios. Aviso: el Shitanyu, el del lago, es de baño mixto.
El nombre significa literalmente 'mirador de la niebla': en las madrugadas frías, claras y sin viento tras un día húmedo, la niebla llena la cuenca entera y el Yufudake asoma por encima. Es la misma condición que se ve desde el lago Kinrin, pero desde arriba. Requiere coche o taxi.
Baños termales al aire libre con vistas a la montaña sagrada de Yufuin.
Tren turístico verde de 1989 con suelo de madera, salón panorámico y ventanales elevados, que cubre Hakata-Yufuin en unas dos horas y cuarto. La línea quedó cortada por las lluvias torrenciales de 2020 y se restableció por completo en marzo de 2021. El asiento es obligatorio y se agota semanas antes.
A unos quince kilómetros del centro, un balneario de la era Edo que trepa por una cuesta de adoquines de trescientos años, con hostales de madera y cuatro baños comunales de cien o doscientos yenes. Es lo que era Yufuin antes del turismo: silencioso, envejecido y sin una sola tienda de peluches.
Recinto de casas trasladadas con talleres de cerámica, teñido índigo, papel washi y bambú, con demostraciones y talleres cortos. Es la opción más digna de la categoría artesanal en el pueblo.
Museo privado de uno de los ryokan de referencia, dedicado al arte relacionado con la música, con una chocolatería al lado. Es la expresión más pura del modelo Yufuin: el ryokan que en vez de crecer construyó cultura.
Sendero de ida y vuelta a la doble cima del monte Yufu, con vistas panorámicas del pueblo y la llanura de Yufuin. No es un paseo: la cima oeste, de 1.583 metros, exige trepar cadenas casi verticales y cruzar un paso de escalada expuesta donde se producen atascos y caídas, y el terreno tiene desprendimientos frecuentes. La ida y vuelta por la ruta frontal son unas cuatro horas. Para un caminante medio, lo honesto es subir solo hasta la bifurcación de Matae o hasta la cima este.
Sale de la estación y recorre los arrozales, el santuario Unagihime y el templo Bussanji, de marzo a diciembre. Se agota antes del mediodía y los billetes se venden en la propia estación.
Fundado en 1975 como 'pequeño concierto bajo las estrellas': música de cámara en el centro cívico y otros locales del pueblo, organizada por voluntarios, con intérpretes que solo cobran viaje y alojamiento. Se interrumpió en 2009 y resucitó en 2016. Conviene confirmar las fechas, que han variado.
En el sector de Hasama y Shonai, un cañón de unos doce kilómetros al que llaman 'el Takachiho oriental', con miradores y operadores de barranquismo en verano.
Lago con neblina termal visible en las mañanas frías.
Área de servicio con verdura, arroz, huevos y lácteos de los agricultores de la cuenca a precios locales, y buenas vistas del Yufudake. Es el contrapunto necesario a las tiendas de souvenirs.
Santuario citado en el Engishiki al pie del Yufudake, cuya leyenda explica el paisaje: la diosa ordenó abrir la orilla del lago que ocupaba toda la cuenca, y lo que quedó es el lago Kinrin. Su cedro anexo supera los mil años y los treinta y ocho metros, monumento natural nacional desde 1934.
Baño público de techo de paja construido a orillas del lago Kinrin, uno de los onsen más fotografiados de Yufuin.
En la ladera del monte Garan, a setecientos metros de altitud: agua fuertemente ácida y ferruginosa, de las más ácidas de Japón, de color verde translúcido, y un sendero corto hasta un cráter volcánico humeante. La carretera de acceso es estrecha y sin coche es complicado.
Hay microcervecería local y algunas tabernas junto a la estación. Aviso realista: Yufuin cierra pronto, la mayoría de comercios bajan la persiana entre las cinco y las seis, y quien busque noche debe dormir en Beppu.
El Onsen Matsuri es el 29 de abril; la apertura oficial de la temporada del Yufudake, el 10 de mayo; el Yunohira Onsen Matsuri, el 17 de mayo; y la fiesta de la cuenca con fuegos artificiales, el 15 y 16 de agosto. En octubre hay feria de la cultura alimentaria durante todo el mes.
El museo de arte tridimensional y el de coches clásicos no son imprescindibles, pero salvan una tarde de lluvia con niños.
Varias galerías y museos boutique dispersos por el centro de Yufuin.
Templo budista rodeado de árboles y musgo, popular por su atmósfera serena y su túnel excavado por el sacerdote Zenkai. Es de la escuela rinzai y fue el templo administrador del santuario Unagihime hasta la separación de sintoísmo y budismo en Meiji: los dos se visitan juntos, no por separado.
Pueblo temático en miniatura de estilo europeo con tiendas curiosas. Con honestidad: es una atracción comercial de estética inglesa con tiendas de personajes, sin ninguna vinculación real con las obras que evoca ni con la tradición del pueblo.
Festival de cine independiente celebrado cada agosto desde 1976, uno de los más antiguos de Japón, con proyecciones y coloquios con directores. Precisión: se celebra a finales de agosto, no en julio, y va por su quincuagésima primera edición. Hay además un segundo certamen distinto, de cine cultural y documental, a principios de junio.
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