Chugoku, Japón · Ciudad
Parque y museo de la Paz en memoria de la bomba atómica, ciudad reconstruida con un mensaje de reconciliación.
Tren — Shinkansen directo desde Osaka/Kioto
🧭 Peregrinación
A solo 460 metros del hipocentro: murieron ciento sesenta alumnos y dieciséis docentes. Se conservan los mensajes que los supervivientes escribieron con tiza en las paredes de la escalera para buscar a sus familiares, encontrados bajo capas de pintura en 1999. Es gratuito, sobrecogedor y casi siempre está vacío.
Memorial y museo sobre la bomba atómica, con la Cúpula Genbaku como testimonio. Nota de tono: son lugares de duelo activo, con familias que aún acuden. Nada de fotos posadas ante la Cúpula. El museo es duro para menores de unos diez años y conviene decidir con eso en mente. Es además el punto más masificado de la ciudad: mejor a primera o a última hora.
Unos ciento setenta árboles sobrevivieron al bombardeo y están señalizados con placa: doce de ellos dentro de los mil metros del hipocentro. El más cercano es un sauce llorón a 370 metros que cayó y rebrotó desde la raíz, y el segundo un acebo a 410 que ardió y rebrotó en 1949. La adelfa es flor oficial de la ciudad precisamente por haber rebrotado en 1946. Permite leer la ciudad desde lo que quedó vivo, y no solo desde lo que se destruyó.
El museo gestiona charlas de hibakusha y, cada vez más, de denshosha, personas formadas para transmitir el testimonio de un superviviente concreto. La edad media de los supervivientes supera ya los 86 años y las charlas directas son escasas: hay que solicitarlas con semanas o meses de antelación.
Desde 1947, al anochecer del 6 de agosto se sueltan linternas de papel en el río Motoyasu, frente a la Cúpula. La linterna cuesta mil yenes en efectivo, se escribe un mensaje y se suelta uno mismo entre las seis y las nueve de la tarde. Va precedida por la ceremonia oficial de la mañana, a las 8:15.
La escuela más próxima al hipocentro, al otro lado del río frente a la Cúpula. Se conserva el sótano del edificio de hormigón de 1928 con los muros ennegrecidos. Es gratuita y se hace en la misma mañana que Fukuromachi.
Isla frente al puerto de Ujina, dentro del término municipal, a corta travesía en ferry. Su antigua estación de cuarentena militar se convirtió en hospital de emergencia: unos diez mil heridos llegaron allí entre el 6 y el 26 de agosto de 1945 y muchos murieron; hay fosas y monumentos. Casi ningún visitante extranjero la conoce, y se combina con senderismo y vistas del mar interior.
Templo del siglo IX en la ladera del monte Mitaki, con una pagoda de dos pisos trasladada desde Wakayama en 1951 en memoria de las víctimas, tres cascadas, cientos de figuras de piedra y un bosque de arces. Es el antídoto verde y silencioso al centro, a un corto trayecto en tren.
El museo de Kurokawa Kisho, en la colina de Hijiyama, reabrió el 18 de marzo de 2023 tras dos años de reforma integral.
Versión local del okonomiyaki, con capas de fideos yakisoba.
Hiroshima produce más de la mitad de las ostras cultivadas de Japón. Entre noviembre y febrero hay festivales de la ostra en varios puntos de la bahía y se comen a la parrilla, fritas o en cazuela de miso. Fuera de temporada la calidad cae mucho.
Los Carp son el equipo símbolo de la ciudad: se fundaron en 1950 con donaciones populares en una ciudad arrasada y sus propios aficionados los financiaron durante años. El ambiente de la grada, con los globos rojos de la séptima entrada, es lo más parecido a un festival cotidiano de Hiroshima.
Está en Higashihiroshima, otro municipio, a unos cuarenta minutos en tren. En su calle de las bodegas se concentran una decena de casas históricas con sus chimeneas de ladrillo y sus muros blancos, y varias abren sala de cata y tienda.
Cada octubre, antes de la campaña de elaboración, Saijo celebra el mayor festival del sake de Japón, con entre cien mil y doscientos mil asistentes y cientos de sakes de todo el país. Alojamiento y trenes se saturan: conviene comprar la entrada de la carpa con antelación y volver a Hiroshima a dormir.
Edificio semienterrado de Tange dentro del parque, distinto del museo y gratuito: guarda la base de datos de nombres y fotografías de las víctimas y los testimonios escritos y en vídeo de los supervivientes. Se puede buscar por nombre y escuchar lecturas de memorias.
Especialidad local nacida en los años cincuenta: fideos fríos que se mojan en una salsa fría de soja, vinagre y guindilla, con col, pepino y cerdo, y niveles de picante numerados. Junto con el tantanmen sin caldo forma el dúo picante que casi ningún turista prueba.
Biblioteca pública especializada en manga en el parque de Hijiyama, con unos ciento cincuenta y cuatro mil volúmenes. Se lee allí mismo sin ser residente y es gratuita; el fondo es en japonés, pero el lugar es una rareza.
Del 3 al 5 de mayo. Nació en 1977 tras un desfile improvisado por la victoria de los Carp y ocupa la avenida de la Paz con desfiles, danza y escenarios. Es la fiesta grande y alegre de la ciudad, deliberadamente distinta del 6 de agosto.
Tour guiado por la sede de Mazda que combina museo de la marca y visita a la línea de producción. Solo se reserva por la web oficial de Mazda: no aceptan reservas de agencias ni paquetes turísticos, y los menores de trece años deben ir acompañados. Las plazas en inglés vuelan.
Un estrecho de apenas noventa metros de ancho entre la península de Kure y la isla de Kurahashi, cruzado por el arco rojo del puente de Ondo y ligado a la leyenda de Taira no Kiyomori. El parque del monte Takatoyama, con miles de azaleas, es el mirador clásico. Está en el municipio de Kure, a una hora larga.
Estadio inaugurado el 1 de febrero de 2024 con 28.520 asientos, construido en el parque central a pocos minutos a pie de la Cúpula. Tiene museo, tiendas y restaurantes abiertos también sin partido: es el mejor ejemplo de la Hiroshima que mira hacia delante.
Templo zen que sobrevivió casi intacto a la bomba atómica, con un salón principal declarado Tesoro Nacional.
A principios de junio, la fiesta del templo Enryu-ji marca el inicio del verano y la ciudad estrena el yukata: tres días en que la gente sale en kimono de verano por la avenida central, con puestos y música. Se puede alquilar uno en el centro para participar.
Está dentro del término municipal de Hiroshima, aunque a hora y media de la estación: aguas radiactivas naturales con baños al aire libre sobre el río y dos alojamientos. Es el único onsen real de la ciudad.
Reconstrucción del castillo original destruido en 1945. CAMBIO IMPORTANTE: la torre del homenaje cerró al público el 22 de marzo de 2026, tras 68 años, por el deterioro de la reconstrucción de hormigón de 1958 y su falta de resistencia sísmica, y todavía no se ha decidido si se reconstruirá en madera o se reforzará. Siguen abiertos el recinto, el foso, el santuario Gokoku y los edificios del Ninomaru reconstruidos en madera.
Jardín paisajístico del siglo XVII reconstruido tras la guerra, con estanques y puentes en miniatura. Dato que cambia por completo cómo se visita: el jardín tiene un árbol superviviente del bombardeo y, bajo el césped, una fosa común de víctimas.
Torre junto a la Cúpula Genbaku donde los visitantes depositan grullas de origami.
Colección de impresionismo francés y pintura japonesa moderna cerca del castillo de Hiroshima.
Colina verde con más de mil cerezos, sede del Museo de Arte Contemporáneo de Hiroshima.
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