Shikoku, Japón · Ciudad, Mar/Playa
Capital de la prefectura, con el mercado dominical Nichiyo-ichi activo desde 1690, la playa de Katsurahama con la estatua de Sakamoto Ryoma y el festival Yosakoi cada agosto.
Tren — Tren limited express JR Nanpu desde Okayama (unas 2h30, con enlace al Shinkansen) o vuelo directo a Kochi Ryoma Airport desde Tokio-Haneda y Osaka-Itami
🍜 Gastronomía
Tú mismo chamuscas el lomo de bonito sobre una llamarada de paja de arroz —que es lo que le da el aroma— y luego lo cortas y lo tomas con sal o ponzu. Paran el servicio cuando se acaba el bonito del día.
Mercado callejero de más de un kilómetro a lo largo de Otesuji, en funcionamiento cada domingo desde 1690. Funciona desde 1690, así que lleva unos 330 años: cerca de un kilómetro de calle con trescientos o cuatrocientos puestos.
Playa de arena y grava con vistas al Pacífico, famosa por sus rocas erosionadas y sus vistas al atardecer. Aviso: está terminantemente prohibido bañarse — las corrientes son muy fuertes.
De mayo a octubre, con óptimo en agosto y septiembre, desde el puerto de Usa en Tosa. La tasa de éxito es alta porque los patrones se pasan información entre barcos, pero no hay reembolso si no aparecen ballenas y no admiten menores de tres años ni embarazadas.
El equipo abierto a los ciudadanos admite visitantes de cualquier edad gratis, con inscripción el mismo día y una hora de ensayo previo. Solo hacen falta los naruko, las castañuelas de madera. Es una de las participaciones más accesibles de todo el calendario festivo japonés.
Uno de los doce castillos originales de Japón, el único que conserva juntos el torreón (tenshu) y el palacio honmaru goten. Es uno de los doce castillos originales de Japón y, de esos doce, el único que conserva a la vez la torre del homenaje y el palacio del honmaru originales.
Bonito sellado a fuego de paja (wara-yaki), el plato insignia de Kochi, servido en izakayas y en Hirome Market.
Por la noche el Hirome deja de ser mercado y funciona como sala de banquete colectiva, con mesas comunales largas donde se come lo comprado en cualquier puesto. Es normal y esperado que un desconocido te invite a sentarte con él: es el mejor punto de entrada a la sociabilidad de Kochi si viajas solo.
Estatua de bronce del samurái Sakamoto Ryoma, mirando al mar desde un promontorio sobre Katsurahama.
Mercado gastronómico cubierto junto al castillo, con puestos de mesas compartidas y katsuo tataki recién flambeado.
Sesenta y siete mil piezas del clan Yamauchi, con Tesoros Nacionales, y una tercera planta desde la que se ve el castillo entero de frente. Los domingos abre a las ocho de la mañana, pensado para encadenarlo con el mercado dominical.
El sawachi es una fuente enorme y comunal que se comparte sin protocolo. Después llegan los juegos que el ayuntamiento documenta como patrimonio de la ciudad: el hashiken, el kiku-no-hana y el bekuhai, en el que algunas copas no se pueden apoyar sin vaciarlas. Están diseñados para que se beba mucho y rápido: conviene saber declinar.
El templo 31, fundado en 724 y llamado 'el primer dojo de los mares del sur', ofrece sesiones guiadas de meditación sentada y de copia de sutras abiertas a cualquiera sin importar su religión, con apoyo en inglés. Su jardín del Shoin es Monumento Nacional.
Kochi tiene diecinueve bodegas de sake. Esta, abierta en 2018 en Tosa a unos cuarenta minutos, es de última generación y especializada en junmai daiginjo, con laboratorio, cata y amazake sin alcohol para quien no beba.
Cueva kárstica de cuatro kilómetros y 175 millones de años en Kami, a unos cuarenta minutos: hay un recorrido turístico de cuarenta minutos y un curso de aventura con casco y frontal que es lo que engancha a los adolescentes.
Festival de baile callejero celebrado cada agosto desde 1954, con miles de bailarines usando naruko (castañuelas de madera).
Los Tosa uchihamono son forja libre, sin molde, con cuatrocientos años de tradición en hachas y hoces de montaña. Los talleres reales están fuera de la ciudad, en Susaki y en el valle del Shimanto, con cursos de un día para hacerse un cuchillo de cocina propio.
La víspera del Yosakoi, el 9 de agosto por la noche, junto al río Kagami: unos cuatro mil disparos y una cascada del Niágara de 650 metros.
Jardín en el monte Godaisan dedicado al botánico Tomitaro Makino, con miles de especies de plantas japonesas.
Sí hay agua termal de verdad dentro de la ciudad, aunque no barrio termal ni ryokan de referencia: baños interiores y exteriores, baño frío, saunas y ambiente de club de barrio, sin nada de turismo. La zona de hombres y la de mujeres se alternan día sí día no.
Kochi conserva un tejido de arcadas vivo, cosa rara en la Japón provincial: Obiyamachi, la mayor con 650 metros; Ohashi-dori, que es literalmente la cocina de la ciudad, con verdura, pescado y una fábrica de kamaboko desde las ocho de la mañana; y Tenjinbashi, de dulces tradicionales, con talleres mensuales de wagashi.
Además del 31, están el 30 Zenraku-ji, el 32 Zenjibu-ji —sobre un promontorio con vista de la bahía de Urado, era el templo de los navegantes— y el 33 Sekkei-ji, el único templo zen rinzai de todo el circuito, ligado a Chosokabe Motochika.
La colina que corona el Chikurin-ji y el jardín Makino tiene un mirador gratuito considerado la mejor vista nocturna de la ciudad.
Colección rotatoria de Marc Chagall, una de las más importantes de Japón, y un centro dedicado al fotógrafo nipoamericano Ishimoto Yasuhiro. Tiene además escenario de teatro noh en activo y abre todos los días del año salvo Año Nuevo.
No cuenta la epopeya nacional de Sakamoto Ryoma sino cómo era su barrio en el Bakumatsu: quién vivía en cada casa y a qué jugaba de niño. Complementa el museo de Katsurahama en lugar de repetirlo.
El tosa washi incluye el tengujo, el papel más fino del mundo con dos centésimas de milímetro, usado para restaurar documentos en museos de todo el planeta. El museo de Ino, a veinticinco minutos en tren, es el taller más accesible.
El ocio nocturno se concentra entre el río Enokuchi y la línea del tranvía. Costumbre local: aquí se sale a beber a las cinco de la tarde, no a las nueve, y el cierre canónico de la noche es ramen o gyoza. A la mañana siguiente, el 'Kochi morning' incluye sopa de miso en el desayuno.
Templo número 31 de la peregrinación de los 88 templos de Shikoku, con una pagoda de cinco pisos y jardín en la ladera del monte Godaisan.
El festival del beber de Kochi, a primeros de marzo: mesas de banquete montadas en plena calle en el Parque Chuo y las arcadas, con sake de las bodegas de toda la prefectura y los juegos tosa. Es el okyaku doméstico llevado a escala urbana.
Pequeño acuario junto a la playa de Katsurahama, con leones marinos y especies del Pacífico local.
Béisbol independiente en el estadio de la ciudad, con entradas baratas y ambiente muy familiar, de abril a septiembre.
Maratón urbano de mediados de febrero con la ciudad entera volcada; una de las carreras más animadas de Shikoku.
Unos mil cuatrocientos animales de cien especies en recintos naturalistas, en Konan a media hora; el aguacero artificial de la selva tropical se hace dos veces al día.
Recorrido en Tosaden Kotsu, uno de los sistemas de tranvía urbano más antiguos aún en funcionamiento en Japón.
Un puentecito rojo muy pequeño, famoso por una canción popular sobre un monje que compró una horquilla a su amante y fue expulsado. Los propios habitantes bromean con que es una de las grandes decepciones turísticas de Japón: vale como parada de cinco minutos camino de las arcadas, no más.
Tiendas y restaurantes junto a la playa, donde los niños buscan las 'piedras de cinco colores' en la arena. En la playa está terminantemente prohibido bañarse: las corrientes son muy fuertes.
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