Kansai, Japón · Ciudad
Segunda gran puerta de entrada a Japón, ambiente desenfadado, street food (takoyaki, okonomiyaki) y vida nocturna en Dotonbori.
Tren — Aeropuerto internacional de Kansai (KIX), gran nudo de trenes y Shinkansen
Canal iluminado de neones, el corazón festivo de Osaka.
Osaka es la capital no oficial de la comida callejera japonesa.
Uno de los acuarios más grandes del mundo, en Tempozan, organizado en torno a un tanque central con tiburones ballena.
El Akihabara de Osaka: tiendas de figuras, manga, videojuegos retro y electrónica en el barrio de Nipponbashi.
Osaka es la capital de la comedia japonesa y el manzai, el dúo de tonto y listo a velocidad de ametralladora, es su forma nativa. La sala insignia de Yoshimoto programa varios pases al día. Sin japonés se pierde el texto, pero el ritmo y la reacción del público son un espectáculo en sí.
Uno de los santuarios más antiguos de Japón, con un estilo arquitectónico anterior a cualquier influencia china y un puente rojo tan empinado que casi hay que trepar por él.
Uno de los tres grandes festivales de Japón, celebrado el 24 y 25 de julio con procesión fluvial de barcazas y fuegos artificiales sobre el río Okawa.
Parque temático con la zona de Super Nintendo World y el mundo mágico de Harry Potter, muy popular entre familias y fans.
Barrio retro construido a principios del siglo XX en torno a la torre Tsutenkaku, conocido por sus locales de kushikatsu.
Reconstrucción del castillo histórico, rodeado de un amplio parque.
Galería comercial cubierta de más de 600 metros en pleno centro.
Justo al sur de la ciudad, Sakai lleva seiscientos años forjando cuchillos y hace la mayoría de los que usan los cocineros profesionales de Japón; hay museo y talleres de afilado.
A media hora al sur, a mediados de septiembre, carrozas de cuatro toneladas se lanzan a la carrera y giran las esquinas a toda velocidad: espectacular y genuinamente peligroso, se ve desde las zonas habilitadas.
A dos calles del bullicio de Dotonbori: una estatua de Fudo completamente cubierta de musgo, porque la costumbre es echarle agua al rezar, en un callejón empedrado de faroles.
'La cocina de Osaka', mercado cubierto con marisco fresco para comer al momento.
En Ikeda, dentro de la prefectura de Osaka, está el museo original del ramen instantáneo, en el lugar donde se inventó: entrada gratuita y taller para diseñar tu propio vaso.
Cubo negro inaugurado en 2022 en la isla del centro, con una gran colección de arte moderno japonés y carteles de diseño del siglo XX.
Una calle entera del Osaka de época Edo reconstruida a tamaño real bajo techo, con cambios de luz de día a noche; se puede recorrer en kimono alquilado.
A media hora de Umeda: tres kilómetros de bosque junto al río hasta una cascada de 33 metros, con macacos salvajes y puestos que fríen hojas de arce en tempura.
Estadio histórico del béisbol japonés, hogar de los Hanshin Tigers; se ubica en Nishinomiya (Hyogo), a unos 20 minutos en tren directo desde Osaka-Umeda.
Ando es de Osaka y aquí están dos de sus obras más queridas: la biblioteca infantil que él mismo diseñó y donó a la ciudad, y la Iglesia de la Luz en Ibaraki, con su cruz abierta en el hormigón (ambas requieren reserva).
Osaka es la casa del bunraku, el teatro de marionetas manejadas por tres titiriteros a la vista del público; hay audioguía en inglés.
Uno de los templos budistas más antiguos de Japón, fundado en el año 593 por el príncipe Shotoku.
Dos kilómetros y medio de soportal comercial cubierto, con tiendas de barrio, freidurías y cafés, muy lejos del turismo de Shinsaibashi.
El antiguo Gimnasio Prefectural de Osaka acoge en marzo el honbasho de primavera, uno de los seis grandes torneos oficiales de sumo — solo disponible esas fechas.
La comunidad coreana más densa de Japón, con callejones de yakiniku y puestos de kimchi que empiezan nada más salir de la estación.
Patrimonio de la Humanidad desde 2019: el túmulo del emperador Nintoku mide 486 metros y solo se entiende desde el mirador del museo de Sakai, porque a pie de calle parece un bosque.
Paseo por el Salón Público Central de 1918 y la Biblioteca Prefectural, ladrillo y cúpulas de cuando Osaka era la capital comercial del país.
Osaka conserva decenas de cafeterías antiguas donde se toma el 'mikkusu jusu' (zumo mezclado batido) y tostada gruesa con el café de la mañana.
Clase introductoria de kendo o iaijutsu (esgrima samurái) adaptada a visitantes, con equipo incluido y explicación de la etiqueta marcial; no se requiere experiencia previa.
Dos equipos de primera en la misma ciudad y un derbi con mucho ambiente, en estadios modernos y con entradas mucho más fáciles que el béisbol.
Torres gemelas unidas por un mirador circular flotante, ejemplo icónico de arquitectura futurista de los 90.
Barrio juvenil lleno de tiendas de ropa vintage, sneakers y grafitis, el equivalente de Osaka a Harajuku.
Está enteramente bajo tierra: en la superficie solo asoma una escultura de acero con forma de cañas de bambú que hace de entrada.
Complejo termal con agua de manantial propia perforada en el sitio, ambientado en el periodo Azuchi-Momoyama, con jardines y baños de pies.
Del 30 de julio al 1 de agosto, el mikoshi del santuario cruza el río Yamato a hombros en una de las procesiones más antiguas de la ciudad.
Copas de sake torneadas a mano en estaño, una artesanía reconocida de Osaka que se puede probar en el propio taller.
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