Chubu, Japón · Pueblo/ciudad pequeña, Montaña
Iida, ciudad tranquila del sur de Nagano famosa por sus manzanas y los cruceros por el río Tenryu, sirve de base para llegar a Magome, la posta del Nakasendo desde la que arranca la caminata más célebre del camino, 8km de bosque y campos hasta la vecina Tsumago.
Bus — Autobús de largo recorrido desde el Centro de Autobuses Meitetsu de Nagoya hasta Iida, unos 2h15-2h25min, ¥2.900 (salidas cada hora aprox.); la línea JR Iida existe pero da un rodeo enorme vía Toyohashi (más de 4 horas), así que en la práctica nadie la usa para llegar desde Nagoya. Para seguir hasta Magome no hay autobús directo desde Iida: se llega en coche o taxi por la Ruta 256, unos 40-50 min.
El tramo más célebre del antiguo camino Nakasendo entre Edo y Kioto: 8km de bosque y campos entre las postas de Magome y Tsumago, con un servicio de transporte de equipaje independiente para hacerlo sin cargar con nada.
Los autobuses se van a las cinco y el pueblo se queda a oscuras salvo por los faroles: quedarse a dormir en una de sus casas cambia por completo la visita.
Iida es la capital japonesa del teatro de marionetas: esta compañía funciona desde 1704 y tiene teatro propio junto a un santuario, con tres titiriteros moviendo cada figura a la vista del público.
El ministerio de Medio Ambiente nombró a esta aldea el lugar con el cielo nocturno más bello de Japón; se sube en telecabina de noche a un mirador de montaña para ver las estrellas.
Tsumago fue el primer conjunto histórico protegido de Japón: en 1971 los vecinos firmaron un compromiso de no vender, no alquilar y no destruir ninguna casa. De día los coches no entran en la calle principal y los cables van enterrados.
Iida tiene más asadores por habitante que ninguna otra ciudad japonesa: cordero, casquería y ternera local, y hasta carnicerías que alquilan la parrilla para llevársela a casa.
Descenso en barca de unos 30 minutos por los rápidos del río Tenryu, con paisajes distintos según la estación; en invierno hay barcas con mesas kotatsu climatizadas.
Cada agosto desde 1979, el mayor festival de marionetas de Japón llena la ciudad con cientos de funciones en plazas, escuelas y templos.
Bolas de arroz a la brasa con miso dulce servidas de dos en dos, guiso de casquería de caballo y una tradición pastelera nacida alrededor del té.
Aguas alcalinas conocidas como 'el baño de la belleza', en el mismo valle de Achi: la base natural para la noche de estrellas.
Las dos posadas oficiales del camino: donde dormían los señores feudales y donde dormía su séquito. La secundaria conserva el edificio original del siglo XIX y es bien cultural importante.
Ferrocarril lentísimo entre acantilados, famoso entre aficionados por sus 'estaciones inaccesibles', a las que no llega ninguna carretera y donde no vive nadie.
La continuación del Nakasendo más allá de Tsumago, prácticamente sin nadie, pasando por las cascadas gemelas de Odaki y Medaki.
De primavera a otoño se puede dejar la maleta por la mañana en un extremo del camino y recogerla en el otro al llegar: convierte la caminata en algo mucho más cómodo.
Caseríos y bancales agarrados a laderas de treinta grados a mil metros de altura; lo llaman el Tirol japonés y sigue habitado y cultivado.
Iida produce alrededor del setenta por ciento del cordón de papel mizuhiki de Japón, el que se ata en los sobres ceremoniales; hay talleres donde aprender los nudos.
Una calle del centro plantada de manzanos que cuidan los propios escolares desde 1953, con la fruta colgando sobre la acera en otoño.
Doscientas marionetas del maestro japonés de la animación stop-motion, donadas por él mismo a la ciudad.
Cabezas de marioneta, fósiles y planetario, y al lado la casa memorial de Yanagita Kunio, el padre del folclore japonés.
Entre septiembre y noviembre, huertos junto al centro de la ciudad permiten recoger y probar manzanas sin límite de tiempo; Iida es una de las zonas manzaneras más conocidas de Nagano.
Rito nocturno de más de ochocientos años con máscaras y agua hirviendo sobre el fuego, declarado bien cultural inmaterial; se celebra en diciembre en aldeas de montaña de difícil acceso.
Templo de mil cuatrocientos años donde estuvo la imagen original de Zenko-ji antes de trasladarse a Nagano; tiene su propio pasadizo a oscuras y la tradición dice que visitarlo cuenta como media peregrinación.
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