Chubu, Japón · Pueblo/ciudad pequeña
La ciudad más al norte de Niigata, antigua sede del dominio feudal de Murakami y capital histórica del salmón en Japón: la calle Kurokabe-dori, de muros negros del periodo Edo; la casa de mercaderes Sennenzake Kikkawa, con casi 1.000 salmones colgados del techo durante la temporada de salazón invernal; el museo Iyoboya Kaikan sobre las técnicas tradicionales de pesca y curado del salmón, con una ventana a un arroyo de desove en vivo; y varias bodegas de sake locales.
Tren — Desde Niigata City, tren rápido JR (línea Hakushin + línea principal Uetsu) sin reserva, ~54min, ¥1.230; alternativa más rápida en limited express Inaho, ~46min, ¥2.120 aprox. sin reservar. Ruta 100% JR East de principio a fin, sin ningún tramo privado.
Una casa de mercaderes histórica donde cuelgan casi 1.000 salmones del techo durante la temporada de salazón invernal, la imagen más icónica de la cultura salmonera de Murakami.
Una de las tres grandes fiestas de Niigata y Bien Cultural Popular Inmaterial Importante de Japón desde 2018. Nació en 1633 y hoy salen diecinueve carrozas de más de cinco metros, con talla, laca y pan de oro. El 7 de julio la primera arranca hacia la una de la madrugada y todas se reúnen ante el santuario al amanecer.
Una calle de edificios de muros negros del periodo Edo, con varios templos y casas declaradas bien cultural en las inmediaciones.
Once kilómetros de costa declarados Lugar de Belleza Escénica y Monumento Natural de Japón, con rocas erosionadas que la gente ha bautizado como las gafas, el biombo o el dinosaurio, y una cueva marina. Navega de mediados de abril a finales de noviembre y se cancela con viento o mar de fondo.
Dos barcas trazan ochos en el río mientras dos pescadores levantan a la vez una red al notar el salmón que remonta. Es un método de época Edo que solo sobrevive en este río; se ve gratis desde la orilla, de mediados de octubre a finales de noviembre.
Del 1 de marzo al 3 de abril, entre setenta y ochenta machiya del antiguo barrio de comerciantes abren su interior y exponen unas cuatro mil muñecas heredadas de generación en generación, algunas de época Edo. La entrada es gratuita y es la excusa para entrar en casas que el resto del año no se visitan.
Balneario costero a cinco minutos en coche del centro histórico, con ryokan asomados al mar de Japón y puestas de sol sobre el agua desde los baños.
Cerro aislado de 135 metros coronado por las murallas de piedra del castillo, Sitio Histórico Nacional. El clan Honjo resistió aquí un asedio de Uesugi Kenshin en 1568. La subida es de unos veinte minutos; en la cima no hay aseos ni agua y la zona es territorio de osos, así que conviene llevar cascabel.
El edificio, bien cultural registrado, fue el hatago donde Matsuo Basho y su discípulo Sora durmieron dos noches en 1689 durante el Oku no Hosomichi. Hoy es el restaurante de la casa Kikkawa, con menús de salmón de ocho a veintidós platos y el sake-chazuke como plato de la casa.
Murakami es el límite norte del cultivo comercial de té en Japón, con unos cuatrocientos años de historia: la nieve protege las matas del viento invernal y el resultado tiene un umami suave. Dos casas históricas han convertido sus machiya y su antigua fábrica Meiji en salones de té.
La versión otoñal del recorrido de las muñecas: de mediados de septiembre a mediados de octubre las mismas casas-tienda sacan sus biombos plegables y objetos domésticos antiguos.
El segundo fin de semana de octubre, unos veinte mil farolillos de bambú con vela iluminan la calle Komachi, el callejón de las vallas negras, templos y casas del barrio histórico, con conciertos gratuitos de koto, shamisen y taiko.
Fiesta del santuario Ishifune, fundado en el año 648. Su rareza es que la procesión no la encabeza un mikoshi sino un barco sagrado, en recuerdo de la nave rocosa celestial de Ninigi; el clímax llega de madrugada, cuando los jóvenes lo suben al monte Myojin entre cantos de trabajo. Los días 18 y 19 de octubre.
Salidas de media jornada sin experiencia previa que entran en las cuevas marinas y pasan entre las rocas sobre agua turquesa, de abril a octubre.
Museo dedicado a las técnicas tradicionales de pesca y curado del salmón de la región, con una ventana que da a un arroyo de desove en vivo.
El kibori tsuishu de Murakami es laca roja tallada sobre madera, artesanía tradicional designada por el Estado. En el taller del gremio se pueden tallar unos palillos o un posavasos y encargar después el lacado profesional; hay que reservar con una semana.
El salón principal, de 1818 y Bien Cultural Importante, es el mayor edificio de madera de Japón levantado con muros de barro encalado: se construyó así porque las dos versiones anteriores habían ardido. Su interior de doble altura alberga un Amida de casi cinco metros, y Basho lo visitó en 1689.
Varias bodegas de sake locales ofrecen visitas y catas, parte de la misma identidad sakera de toda la prefectura de Niigata.
El 3 y 4 de septiembre, fiesta del santuario Senami, ya citado en el año 927. Salen cinco carrozas de dos ruedas y el final es su subida por una cuesta empinada a golpe de taiko.
Se ve cómo se hace sal por el método antiguo, evaporando agua del mar de Japón, y se prueba helado con sal en el café anexo.
La wagyu criada en el norte de Niigata es una de las marcas menos conocidas del país fuera de Japón; se come sobre todo en sukiyaki y a la parrilla en el casco histórico.
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