Okinawa, Japón · Isla remota, Mar/Playa, Montaña
Nueve décimas partes de la isla son selva subtropical y manglar, Patrimonio Natural de la UNESCO: se llega a sus cascadas remando río arriba y de noche se cruza la carretera con el último centenar de gatos de Iriomote. Dormir aquí permite lo que la excursión desde Ishigaki no da: los ríos por la mañana temprano, la aldea de Funauki y el cielo sin luz.
Ferry — Desde el puerto de Ishigaki (a unos 35 minutos en autobús del aeropuerto) salen barcos rápidos de Anei Kanko y Yaeyama Kanko Ferry: unos 40 minutos y varias salidas diarias hasta Ohara, en el sureste (unos 2.300-2.800 yenes), y 45-55 minutos y unas cuatro salidas por compañía hasta Uehara, en el norte (unos 3.000-3.300 yenes), ruta que se cancela a menudo con el viento norte de invierno y con tifones (sobre todo de agosto a octubre). Solo hay cuatro autobuses diarios por la isla, así que alquilar coche en el puerto es casi imprescindible.
El río más largo de Okinawa se remonta en barco unos 8 km entre manglares hasta el embarcadero de Gunkan-iwa; desde allí, sendero de selva (barro y raíces, 1-2 h ida y vuelta) hasta el mirador de la cascada escalonada de Mariyudu y los rápidos de Kampire. Unos 3.500 yenes por adulto, cinco salidas diarias entre las 9:00 y las 14:30, sin reserva, con mínimo de cuatro pasajeros; prestan botas. Prohibido bañarse en las cascadas.
La cascada más alta de Okinawa (unos 55 m) se alcanza remando por el manglar del río Hinai y caminando por la selva hasta la poza o hasta lo alto del salto, con vista sobre la bahía de Funaura. Desde marzo de 2025 solo se puede ir con guía acreditado por el municipio y con un cupo de 200 personas al día (tasa de 500 yenes): la agencia hace el trámite. Medio día desde unos 11.000 yenes; día completo, 14.000-18.000.
La carretera de Iriomote se acaba en Shirahama; Funauki, una aldea de unas cuarenta personas, solo se alcanza en barco (10 min, 520 yenes, cinco viajes al día). Desde el muelle, quince minutos a pie por la selva llevan a Ida no hama, una playa blanca sin servicios, aseos ni socorrista. Lleva agua y comida y comprueba la hora del último barco.
El jabalí de Ryukyu, kamai en el habla local, es la carne tradicional de la isla: se sirve en tataki, carpaccio, estofado o sopa en varios restaurantes de Uehara. Casi todos tienen un solo turno y cierran uno o dos días por semana, y a menudo se llenan: reserva por teléfono antes de llegar, porque de noche no hay otra cosa abierta.
Centro del Ministerio de Medio Ambiente en Komi que explica la vida del gato de Iriomote, del que quedan unos cien ejemplares, y por qué tantos mueren atropellados. Gratis, de 10:00 a 17:00, cierra los lunes. No hay animales vivos: es la mejor forma de entender el gato sin molestarlo en la naturaleza.
Barasu es un banco que asoma entre Iriomote y Hatoma hecho solo de fragmentos de coral, rodeado de arrecife vivo. Solo se llega en las salidas en barco desde Uehara (medio día, unos 8.000-12.000 yenes con equipo), que se cancelan con viento del norte o tifón. Mejor de mayo a octubre; no te lleves coral.
Año nuevo tradicional de las aldeas del oeste, Patrimonio Cultural Inmaterial Importante de Japón: carreras de barcas rituales, procesión del dios Miruku, danzas y teatro tradicional durante tres días, en una fecha que marca el calendario lunar (septiembre u octubre). Es una ceremonia religiosa de la comunidad: se asiste desde fuera, respetando los espacios y las indicaciones sobre fotos.
El Parque Nacional de Iriomote-Ishigaki es Reserva de Cielo Oscuro internacional desde 2018 y la isla apenas tiene alumbrado. Hay salidas guiadas, pero basta con una playa de la costa norte en noche sin luna. De diciembre a junio se ve la Cruz del Sur baja sobre el horizonte, y en verano, la Vía Láctea.
A diez minutos a pie del puerto de Uehara, playa de coral con arena en forma de estrella (caparazones de foraminíferos) y buen esnórquel en marea alta en las pozas del arrecife. No hay socorrista: en marea baja las corrientes de los canales hacia mar abierto son peligrosas. Mejor de junio a septiembre; en invierno sopla el viento del norte.
Con guía y linterna, dos horas por los bordes de la selva buscando cangrejos de los cocoteros, ranas, búhos y murciélagos frugívoros. La habu de Sakishima (víbora venenosa) sale de noche: no metas las manos entre la vegetación ni vayas por tu cuenta. Las normas prohíben buscar o perseguir al gato de Iriomote con luces.
Varios centros de Uehara bajan a jardines de coral, cuevas y paredes hacia Hatoma, la bahía de Amitori o la isla de Sotobanari; hay bautismos para quien no tiene licencia. El agua ronda los 29 grados en verano y los 22 en invierno, cuando se sigue buceando en la costa sur si el norte está picado.
El río Nishida baja en toboganes naturales y pozas hasta la cascada de Sangara, a la que se llega en kayak y a pie. Desde marzo de 2025 exige guía acreditado y tiene un cupo de 100 personas al día (tasa de 500 yenes). El barranquismo se hace sobre todo de abril a octubre, y se cancela tras lluvias fuertes.
La única carretera recorre medio anillo de unos 55 km entre Shirahama y Haemida, con miradores sobre manglares y arrecifes (puente de Urauchi, cabo Nohara). Hay dos zonas señalizadas de alto riesgo de atropello del gato de Iriomote: circula despacio, sobre todo al anochecer. Si ves uno atropellado o herido, llama al 0980-85-5581 (24 h). Solo hay gasolineras en Uehara y Ohara.
Junto al puerto de Ohara, barco de unos 50-60 minutos por el mayor manglar de Japón (unas 158 ha), con garzas y águilas culebreras. 3.000 yenes (3.500 desde el 1 de octubre de 2026), sin reserva. El recorrido largo hasta el gran árbol sakishima-suou está suspendido por obras en la pasarela: pregunta antes de ir.
En verano cada aldea celebra su fiesta de la cosecha con procesiones, tiro de cuerda y danzas, en fechas lunares entre junio y agosto. Algunos ritos, como las visitas de los dioses Akamata-Kuromata en el este, son secretos: está prohibido fotografiarlos o grabarlos, y a veces no se admite a forasteros. Pregunta en tu alojamiento qué parte está abierta.
Islote a 400 m de la costa este que se cruza por el agua poco profunda en un carro tirado por búfalos de agua, con un jardín botánico y de mariposas. 2.000 yenes con el carro de ida y vuelta o 700 si cruzas andando (se puede con marea baja), de 9:15 a 16:30. Los búfalos trabajan varias horas al día al sol: es un uso de animales que a algunos viajeros no les convence, y cruzar a pie es una alternativa digna.
Medio día remando con guía por los ríos de manglar del norte, entre raíces aéreas, cangrejos violinistas y peces del fango; a diferencia de Pinaisara o Sangara, estos ríos no tienen cupo. Muchas agencias aceptan niños desde unos 4-6 años; se programa según la marea.
La luciérnaga Yaeyama-hime-botaru, diminuta y exclusiva de estas islas, destella en el sotobosque justo después de anochecer durante unas semanas de primavera. Se ve en rutas nocturnas guiadas; sin linternas ni flashes, y sin salir del camino.
Al final de la carretera oeste, las dos aldeas más antiguas de la isla conservan muros de coral, árboles fukugi y bosques sagrados (utaki) a los que no se entra. Sonai fue el centro administrativo de Iriomote durante el reino de Ryukyu. Es una comunidad viva: pasea en silencio y no entres en patios ni recintos de culto.
La playa salvaje al final de la carretera del sudeste guarda la piedra Wasurenaishi, «no olvidéis»: en 1945 el ejército obligó a evacuar a los vecinos de Hateruma a esta zona palúdica y cerca de un tercio murió de malaria. El director de la escuela grabó el mensaje en una roca; hoy hay un monumento. Sin servicios; unos treinta minutos en coche más allá de Ohara.
Media luna de arena fina junto a la desembocadura del Urauchi, a unos diez minutos en coche de Uehara, ideal para quedarse a ver el atardecer tras el crucero. No hay socorrista ni servicios, y cerca de la boca del río la corriente arrastra: bañarse solo con mar en calma.
Fideos de trigo redondos en caldo de cerdo y bonito con tiras de cerdo y kamaboko, condimentados con pipatsu (pimienta larga de la isla). Es la comida barata de todos los días en los pequeños restaurantes de Uehara y Ohara, unos 700-1.000 yenes. Muchos cierran a media tarde y no hay tiendas de conveniencia en la isla.
Islita de unos cincuenta habitantes a unos 15 minutos en barco desde Uehara, que se recorre a pie en una hora, con playas vacías y un mirador sobre Iriomote. Hay muy pocos barcos al día y se cancelan con viento del norte: ajusta la ida y la vuelta al horario del día.
Carrera popular con salida y meta en la escuela de Uehara y recorridos de 23, 10 y 5 km por la carretera costera, con los vecinos animando en los avituallamientos. Se celebra un sábado de febrero (en 2026, el día 14); inscripción previa, y conviene reservar alojamiento pronto.
En verano los agricultores venden piña (sobre todo de junio a agosto) y mango (julio-agosto) en puestos junto a la carretera y en las tiendas de Uehara y Ohara; la piña de Iriomote es pequeña, muy dulce y se come del tirón.
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