Kanto, Japón · Isla remota, Montaña, Mar/Playa
Isla volcánica de Tokio a menos de dos horas en jetfoil, con un cráter activo que se rodea a pie, un desierto de ceniza negra y baños termales frente al Fuji. En invierno, cientos de variedades de camelia; en verano, pozas de lava y buceo.
Ferry o avión — Jetfoil de Tokai Kisen desde la terminal de Takeshiba, en Tokio (1h45, dos o más salidas al día, unos 10.400 yenes), o barco grande nocturno (sale hacia las 22:00 y llega hacia las 6:00, desde unos 6.400 yenes); también jetfoil desde Atami (45 min, unos 6.600 yenes) y, en temporada, desde Ito, Kurihama o Tateyama. Avión de New Central Air desde el aeropuerto de Chofu, al oeste de Tokio (25 min, unos tres vuelos al día, 13.800 yenes). El barco atraca en Motomachi u Okata según el viento, y con mala mar el jetfoil se cancela; en la isla hay autobuses escasos y conviene alquilar coche.
Desde Mihara Sanchoguchi, un camino asfaltado de unos 45 minutos cruza la colada negra de 1986 hasta el cráter, de 300-350 m de diámetro y unos 200 m de profundidad, que se rodea por un sendero de grava (o-hachi meguri). No hay ni una sombra: gorra, agua y calzado cerrado. Autobús desde Motomachi en unos 25 minutos, con pocas salidas.
Llanura de escoria negra al este del Mihara, la única zona que los mapas oficiales japoneses rotulan como «desierto». Se entra a pie desde el cráter (unas 2h30 enlazando con el hotel Oshima Onsen) o en coche por la pista Tsuki to Sabaku Line hasta el aparcamiento y 30 minutos andando al mirador de Kushigatayama. Con viento y niebla se pierde la referencia: no salgas del camino marcado.
Pescado blanco marinado en soja con guindilla verde de la isla, que le da el brillo de carey (bekko) y un picor suave. Lo sirven Sushiko, frente al puerto de Motomachi, y Minato-zushi en Habu (la ración de nigiri ronda los 1.750 yenes).
Baño termal exterior y mixto (con bañador obligatorio) a tres minutos del puerto de Motomachi, sobre las rocas de la costa oeste: al atardecer se ve ponerse el sol y, con el aire limpio del invierno, el Fuji. Abre de 13:00 a 19:00 (desde las 11:00 en julio y agosto); unos 300 yenes. No hay baño cubierto, solo duchas.
Talud de unos 600 m de largo y 30 de alto junto a la carretera de circunvalación, al sur de Motomachi, donde las cenizas de erupciones que llegan cada 150-200 años se apilan como una tarta de capas (los locales lo llaman «baumkuchen»). Se ve desde el arcén; autobús de unos 20 minutos desde Motomachi hasta la parada Chiso Setsudanmen-mae.
El gran acontecimiento del año, desde finales de enero o primeros de febrero hasta finales de marzo: actuaciones en el escenario del puerto de Motomachi, danzas de las anko (mujeres con el traje tradicional de la isla), actos en los tres jardines de camelias y más barcos desde Tokio. En 2026 fue del 1 de febrero al 22 de marzo.
Unas 3.700 camelias de 450 variedades más 5.000 camelios silvestres en siete hectáreas, en la costa este; el Jardín de Excelencia de la Sociedad Internacional de la Camelia. Florece de noviembre a abril con el pico de enero a marzo. Entrada libre; autobús de unos 35 minutos desde Motomachi.
Cráter inundado por un tsunami en 1703 y abierto al mar en el siglo XIX, fue puerto de refugio de balleneros y pesqueros. Por la cuesta quedan casas de piedra y madera: la antigua residencia del armador Jinnomaru y la fonda Minatoya, hoy museo de las bailarinas ambulantes que inspiraron a Kawabata; ambos gratuitos. Se remata subiendo al mirador sobre el puerto.
Carril bici y paseo de unos 5 km por la costa oeste al norte de Motomachi, con palmeras, lava y el Fuji al otro lado del mar. Se alquilan bicis en el puerto (alrededor de 1.500 yenes al día). Para el atardecer, el acantilado rojizo de Akabu, al norte de Motomachi.
El aceite de camelia se prensa en la isla desde hace siglos para pelo, piel y cocina. En Motomachi hay prensas familiares con tienda, como Takada Seiyusho, donde se ve el proceso y se compra directamente; también jabones y cosmética de camelia en las tiendas del puerto.
Playa de arena negra a un paseo al sur de Motomachi, con dos chiringuitos y duchas. Solo hay socorristas (9:00-16:00) en la temporada oficial, de mediados de julio a mediados de agosto (en 2026, del 18 de julio al 16 de agosto); fuera de ella no hay vigilancia y el oleaje y las corrientes del Pacífico son serios. Para niños, mejor Hinodehama, protegida con escolleras.
Oshima es uno de los destinos de buceo de costa más cercanos a Tokio: en Akinohama, junto al puerto de Okata, se entra desde tierra a paredes de lava con nudibranquios, peces tropicales llegados con la corriente de Kuroshio en verano y otoño y, a veces, tortugas. Se hace con centros locales, con reserva previa y certificación (o bautismo).
Sin ciudad en el horizonte oeste ni luces en el interior, la ladera del Mihara y el Ura-sabaku tienen cielos oscurísimos a dos horas de Tokio. De noche no hay autobuses: coche de alquiler o una visita nocturna guiada de la geoparque, que se reserva con antelación. Lleva abrigo, arriba sopla fuerte.
En la calle del puerto, Ukai Shoten fríe croquetas caseras a precio de barrio y Shimakyo Bonten hace taiyaki, incluido uno de masa de ashitaba, la hierba local. Son negocios pequeños con horario corto y cierres irregulares: mejor por la mañana o a mediodía.
Un sábado de principios de agosto (en 2026, el 8), el puerto de Motomachi se llena de puestos y conciertos desde las 17:00 y a las 20:30 se lanzan unos mil fuegos sobre el mar, vistos a muy poca distancia. Ese fin de semana el alojamiento se agota.
La kusaya es pescado (jurel o pez volador) curado en una salmuera fermentada que se reutiliza durante décadas: huele fuerte y sabe más suave de lo que promete. Se pide asada en las tabernas de Motomachi, que son la poca vida nocturna de la isla; muchas cierran pronto, así que reserva o llega antes de las 20:00.
Para quien no quiera caminar: desde la terraza del mirador se ve de frente la caldera, la colada de 1986 que se detuvo a pocos metros y, en días claros de invierno, el Fuji sobre el mar. Hay casetas de comida y un pequeño punto de información de la geoparque los fines de semana.
Reabierto en julio de 2025 tras una renovación completa: volcanes y geología, flora y fauna, y la vida con el volcán, incluida la evacuación total de la isla en la erupción de 1986, con una sala de proyección 8K. Planta baja gratuita; exposición unos 820 yenes. De 10:00 a 16:30 (desde las 9:00 tras el barco nocturno); cierra los miércoles.
El único hotel en la ladera del Mihara abre su baño a visitantes de 6:00 a 9:00 y de 13:00 a 21:00 (800 yenes): rotenburo con el volcán enfrente sobre un bosque sin edificios. Es el final natural de la ruta del cráter y el Ura-sabaku.
Baño público junto al puerto de Motomachi con baño grande, chorros, jacuzzi, sauna y piscina climatizada de 25 m. 710 yenes; abre a las 6:30 los días que llega el barco nocturno de Tokio (si no, a las 9:00) y hasta las 21:00. Cierra los jueves y el segundo miércoles de mes; el bono de tres días sirve también para Hama-no-yu.
Piscinas naturales entre coladas de lava en el sur de la isla, cerca de Habu, con agua muy transparente y peces de roca. La lava corta: escarpines. Vigilancia solo del 18 de julio al 16 de agosto (9:00-16:00); con mar de fondo o tifón en la zona, no te metas. Hay camping y duchas al lado.
Oshima fue isla lechera hasta mediados del siglo XX; Burat House, en la zona norte, vende helado, gelato y leche caliente de la granja. En Motomachi, la heladería Triton hace helado de ashitaba.
Pináculo de unos 30 m que asoma del mar al este de Habu, resto de la chimenea de un volcán mucho más antiguo que el Mihara. Mirador junto a la carretera; hace falta coche o bicicleta.
Cerezo silvestre de Oshima (Oshima-zakura) con más de 800 años, Monumento Natural Especial: tronco retorcido y enorme en un claro del bosque de la costa este, cerca del parque de Oshima. Florece blanco a finales de marzo y primeros de abril.
Jardín privado de camelias en la ladera sobre Motomachi, con vistas al Fuji en invierno; entrada unos 950 yenes. La antigua «aldea de las ardillas» cerró (la ardilla de Taiwán es especie invasora); queda un cercado de conejos a los que se da de comer desde fuera por 100 yenes.
Zoo pequeño y gratuito junto al jardín de camelias, con unos 750 animales de 65 especies en cautividad: lémures en una gran montaña de monos, muntíacos, pavos reales. Es sencillo y algunos recintos son anticuados; para niños es una parada fácil, no un motivo de viaje.
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