Chubu, Japón · Ciudad
Ciudad industrial con el Museo Toyota de la Industria y una gastronomía propia (miso katsu, tebasaki).
Tren — Aeropuerto internacional de Chubu Centrair, nudo del Shinkansen Tokaido
Plato local de anguila servido en tres formas distintas en el mismo bol.
Historia de la industria textil y del automóvil japonés, con demostraciones en vivo.
La torre de madera más antigua que se conserva en Japón, y a su lado un museo al aire libre con edificios de la era Meiji trasladados enteros, incluido el vestíbulo del Hotel Imperial de Frank Lloyd Wright.
En Nagoya, pedir un café por la mañana incluye desayuno gratis: huevo, tostada y a veces ensalada. La versión local es la tostada con pasta dulce de judía roja.
Parque temático dedicado a Studio Ghibli en Nagakute (Aichi), de fácil acceso desde Nagoya; requiere entradas con fecha y horario reservados con antelación, a menudo por sorteo.
Chuleta empanada bañada en salsa espesa de miso rojo: el plato bandera de la cocina de Nagoya, que aquí se come de otra manera que en el resto del país.
El tesoro heredado de la rama de Owari de los Tokugawa, incluidos los rollos ilustrados del 'Genji' del siglo XII, que por su fragilidad solo se exponen unos pocos días al año.
Alitas de pollo fritas dos veces, glaseadas y con mucha pimienta; el acompañamiento obligatorio de la cerveza en las tabernas de Sakae.
Uno de los mayores acuarios de Japón, con orcas, belugas y una recreación del océano Antártico.
El 5 de junio, cinco torres con 365 farolillos cada una se levantan en las puertas del santuario más venerado de la región, con fuegos artificiales al final.
Visita a las barricas de cedro de dos siglos, cargadas con piedras apiladas a mano, donde madura durante años el miso rojo que define toda la cocina de Aichi.
De aquí salió Nobunaga hacia la batalla que lo lanzó al poder. Los tres unificadores de Japón —Nobunaga, Hideyoshi e Ieyasu— nacieron en esta zona, y la ciudad ha montado una ruta con sus lugares.
Castillo emblemático con los famosos delfines dorados en el tejado.
A una hora: uno de los mayores parques de montañas rusas de Japón, el festival de luces más grande del país en invierno y un balneario con aguas termales reales, todo en el mismo sitio.
Cuatro mil arces plantados por un monje del siglo XVII llenan de rojo un desfiladero que en noviembre se ilumina de noche; es el gran destino de otoño de la región.
Jardín de paseo de señor feudal con cascada y campos de lirios, justo al lado del museo Tokugawa.
Fideos planos de trigo, que se comen incluso de pie en los andenes de la estación, y bolas de arroz rellenas de langostino en tempura.
Además de su faceta comercial, Osu concentra tiendas de manga y figuras de segunda mano, electrónica antigua y ropa vintage a precios muy por debajo de Tokio.
Parque temático LEGO con más de 40 atracciones orientadas a familias con niños pequeños, junto al puerto de Nagoya.
El mercado de pescado de la ciudad, que abastece a los restaurantes y no al turista, a diez minutos de la estación.
Udon durísimo cocido a fuego lento en cazuela de barro con caldo de miso rojo, servido hirviendo; desconcierta la primera vez y engancha a la segunda.
Dentro de un globo de acero suspendido entre dos edificios está el planetario de cúpula más grande del mundo, de 35 metros.
En octubre desfilan por la ciudad los tres unificadores de Japón acompañados de carrozas con autómatas de madera del periodo Edo.
El mayor distrito de ocio nocturno del centro de Japón, con la torre de televisión y el 'nave espacial' de Oasis 21 iluminados al fondo.
La antigua fábrica de porcelana convertida en parque, con hornos de ladrillo conservados y taller para pintarse un plato.
En Inuyama se baja el río en barca de fondo plano y, en verano, se puede ver de noche la pesca con cormoranes amaestrados, una técnica de más de mil años.
Uno de los santuarios sintoístas más importantes de Japón, rodeado de bosque centenario.
Museo ferroviario de JR Central junto al puerto con trenes bala históricos y el tren maglev del récord mundial de velocidad.
Ramen picantísimo inventado en Nagoya por un cocinero taiwanés y que no existe en Taiwán; se come de madrugada.
Templo del siglo XIV trasladado aquí por Ieyasu, con una de las bibliotecas de manuscritos antiguos más importantes de Japón bajo el propio edificio.
Este pabellón, antiguo Gimnasio Prefectural de Aichi, acoge en julio el honbasho de Nagoya, uno de los seis grandes torneos oficiales de sumo — solo disponible esas fechas.
Exposición gratuita de robots y modelos nuevos en la ciudad de Toyota, y un museo con 140 coches originales desde 1890. Ojo: las visitas presenciales a la fábrica siguen suspendidas desde la pandemia y solo hay recorrido virtual.
Uno de los zoos más visitados de Japón, con un invernadero de 1937 declarado Bien Cultural Importante y un bosque urbano alrededor.
Nagoya tiene agua termal de verdad dentro del área urbana, con baños al aire libre, algo poco habitual en una ciudad industrial de este tamaño.
Calles comerciales animadas junto al templo Osu Kannon, mezcla de tiendas retro y modernas.
Antiguo pueblo de postas de la ruta Tokaido conocido por el shibori, técnica tradicional de teñido anudado, con casas de mercaderes bien conservadas.
Bajo la estación se extiende uno de los mayores complejos comerciales subterráneos de Japón, útil además los días de lluvia o calor extremo.
El mayor jardín japonés de la ciudad, con casa de té y un arroyo que representa el curso del río Kiso, junto al santuario de Atsuta.
Edificio posmoderno de Kisho Kurokawa con una colección poco habitual: Escuela de París y arte mexicano del siglo XX.
Aviones reales y la historia aeronáutica de la región, que fabricó buena parte de los aviones japoneses del siglo XX, en el aeropuerto de Komaki.
El equipo de fútbol de la ciudad juega en la J-League, y en marzo se corre aquí el mayor maratón exclusivamente femenino del mundo.
En agosto, doscientos mil bailarines toman la ciudad en el mayor festival de danza yosakoi de Japón.
Estadio cubierto del club histórico de la Liga Central japonesa; asistir a un partido permite vivir de cerca el 'oendan', la animación coordinada del béisbol japonés.
Una 'Shikoku en miniatura': 88 templos repartidos por la península de Chita, accesibles en tren desde Nagoya y casi sin extranjeros.
Templo de montaña con pagoda de cinco pisos dentro de la propia ciudad, con sesiones de zazen abiertas al público.
Templo budista no sectario en el barrio de Kakuozan que alberga una reliquia auténtica de Buda donada por Tailandia.
Una de las mayores citas de arte contemporáneo de Japón, que cada tres años ocupa museos y espacios repartidos por la ciudad.
El campeonato mundial de cosplay se celebra cada agosto en Nagoya, con desfile por el centro y equipos de decenas de países.
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