Chubu, Japón · Lago, Montaña
La zona de los Cinco Lagos del Fuji, con las vistas más icónicas de la montaña: el lago Kawaguchiko, la pagoda Chureito asomando sobre el Fuji, el pueblo de estanques de Oshino Hakkai, y ryokan con onsen y vistas directas a la montaña.
Tren — Limited express turístico 'Fuji Excursion' en servicio directo desde Shinjuku (sin trasbordo físico, aunque cambia de operador a mitad de trayecto): JR Chuo Line hasta Otsuki y de ahí la línea privada Fujikyuko hasta Kawaguchiko, ~114min, ¥4.130 billete único. El tramo JR (Shinjuku-Otsuki) está cubierto por el Pase JR Nacional; el tramo final de Fujikyuko (Otsuki-Kawaguchiko, 26,6km) es línea privada y requiere un suplemento aparte (~¥1.570) incluso con pase. Alternativa más barata sin pase: autobús directo de largo recorrido desde Shinjuku, ~2h, ¥2.200-2.300.
La imagen más fotografiada del monte Fuji: una pagoda roja de cinco pisos enmarcando la montaña al fondo, tras subir unos 400 escalones desde el santuario Arakura Sengen.
La ruta más usada arranca en la quinta estación, a la que se llega en autobús desde el lago. Temporada de principios de julio a principios de septiembre y reglas nuevas desde 2025: tasa de 4.000 yenes, reserva obligatoria por internet, tope de 4.000 personas al día, puerta cerrada de 14:00 a 3:00 salvo si se tiene refugio reservado, y control de calzado y ropa de abrigo. Subir de noche sin dormir en refugio está desaconsejado.
Dos tubos de lava del propio Fuji que se recorren por dentro (una conserva hielo todo el año, la otra corriente fría constante), unidos por una pasarela oficial que atraviesa el bosque de lava.
Los días 26 y 27 de agosto se encienden unas setenta antorchas de tres metros a lo largo de la calle principal para cerrar la temporada de ascensiones; está considerado uno de los tres festivales más insólitos de Japón.
Parque de atracciones con varias montañas rusas que han tenido récords mundiales, además de una zona infantil de Thomas y otra dedicada a Naruto; se entra gratis y se paga por atracción o con pase.
Motosu da la vista del Fuji que aparece en el billete de mil yenes, Shoji es el más pequeño y silencioso, Yamanaka el mayor y con reflejos perfectos, y Sai el más boscoso.
Kimonos teñidos con una técnica del siglo XVI recuperada por el autor, colgados en serie de modo que juntos forman un paisaje continuo de montañas y estaciones, en un edificio de piedra coralina rodeado de jardín.
El más accesible de los cinco lagos del Fuji, con un crucero panorámico corto y varios miradores desde la orilla norte donde la montaña se refleja en el agua en días despejados.
Avenida de cedros gigantes hasta el torii donde tradicionalmente empieza la subida al Fuji: quien peregrinaba al volcán se purificaba aquí antes de echar a andar.
Fideos durísimos y muy correosos, servidos con col y carne de caballo, en casas que abren el salón de su propia vivienda a mediodía y cobran en efectivo.
Calle de fachadas retro con el Fuji encajado al fondo, la estampa más repetida de la zona. Conviene saber que algunos puntos de foto cercanos están señalizados o vallados por los problemas de masificación: hay que fotografiar desde donde indica el ayuntamiento y no invadir aceras ni negocios.
Casas alargadas donde se alojaban las cofradías que subían al Fuji por devoción; forman parte del Patrimonio de la Humanidad y en alguna todavía se puede dormir.
Explica por qué el Fuji es Patrimonio de la Humanidad como sitio sagrado y no como sitio natural, con una maqueta enorme de la montaña; la entrada es gratuita.
De mediados de abril a finales de mayo, laderas enteras de musgo rosa con el volcán detrás; en noviembre, un corredor de arces iluminado junto al lago.
Mil años tejiendo seda al pie del volcán, con telares que hacen jacquard finísimo; hay tienda de las fábricas, visitas a talleres y un festival textil en otoño.
La orilla norte del lago se llena de lavanda en junio y julio y de arbustos rojos de kokia en otoño, siempre con el Fuji al fondo.
Pueblo tradicional con ocho estanques de agua de manantial procedente del deshielo del Fuji, de una claridad excepcional, rodeados de casas de techo de paja y puestos de comida local.
Varios ryokan de la zona tienen baños termales al aire libre orientados directamente al monte Fuji, una de las combinaciones de onsen más buscadas de todo Japón.
Tres minutos de cabina hasta un mirador con el lago abajo y el Fuji enfrente; el sitio está decorado con el cuento del conejo y el tanuki que ocurre en esta montaña.
Unos dieciocho kilómetros llanos alrededor del lago, con alquiler junto a la estación, y salidas de kayak o paddle surf con el volcán de fondo.
Colección de órganos automáticos y de baile europeos, incluido un orquestrión de la época del Titanic, en un jardín de rosas con el Fuji detrás.
El radar meteorológico que estuvo 35 años en la cima del Fuji desde 1964, bajado y convertido en museo, con una cámara fría que simula el frío de la cumbre.
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