Chubu, Japón · Ciudad
Antigua ciudad castillo de Tokugawa Ieyasu junto al monte Fuji, con el santuario Shizuoka Sengen, las ruinas del poblado de arroz de Toro, el parque del castillo de Sunpu y el mirador de Nihondaira, conectado por teleférico al santuario-mausoleo Kunozan Toshogu; corazón de la mayor región productora de té de Japón.
Tren — Shinkansen Tokaido directo, sin trasbordos, desde Tokio (Hikari ~60min/Kodama ~90min, ¥5.940 sin reservar) o desde Nagoya (Hikari ~60min/Kodama ~80min, ¥5.940 sin reservar); el Nozomi no para aquí. Ruta 100% JR Central, cubierta por el Pase JR Nacional. Nihondaira (mirador con vistas al Fuji) y el santuario Kunozan Toshogu se alcanzan con autobús local (Shizutetsu Justline, solo 4 salidas/día entre semana) y el teleférico de Nihondaira (¥600 ida/¥1.100 ida y vuelta), ninguno de los dos cubierto por ningún pase JR.
Complejo de santuarios sintoístas, tradicionalmente protector del clan Tokugawa, con edificios lacados en rojo bermellón y una escalinata hasta un mirador sobre la ciudad.
Siete kilómetros de pinar sobre arena negra frente al Fuji al otro lado de la bahía, incluido en el Patrimonio de la Humanidad del monte Fuji; aquí sitúa la leyenda el pino donde una criatura celestial dejó su túnica de plumas.
Shizuoka produce en torno al cuarenta por ciento del té de Japón: se pueden recorrer las mesetas cubiertas de hileras verdes y, de finales de abril a junio, participar en la recogida.
Ieyasu pasó aquí su infancia como rehén y volvió a Sunpu a morir tras unificar Japón; se puede ver la excavación abierta de los cimientos de la torre de su castillo y seguir el hilo hasta su primera tumba en la colina.
Shimizu es el mayor puerto de atún congelado de Japón; en el mercado del puerto se come el bol de atún en la planta de arriba a precios de lonja.
Mirador en meseta con vistas al monte Fuji y la bahía de Suruga, conectado por teleférico al santuario-mausoleo Kunozan Toshogu, donde descansan los restos de Tokugawa Ieyasu, declarado tesoro nacional.
El oden de Shizuoka es distinto: caldo negro de tendón de ternera, todo ensartado en brocheta y espolvoreado con polvo de pescado seco. Se come en dos callejones cubiertos llenos de puestos diminutos.
Terreno del castillo donde Tokugawa Ieyasu se retiró tras dejar el poder, con una torre y una puerta reconstruidas, el foso y los jardines abiertos al público.
Aquí se fabrica en torno al ochenta por ciento de las maquetas de plástico de Japón: está la sede de Tamiya y la fábrica de Gunpla, hay una sala de exposición dedicada al hobby y estatuas de robots por la ciudad.
En este valle se documenta el primer cultivo de wasabi del mundo, hacia 1600: bancales de piedra escalonados por los que corre el agua de montaña, y wasabi rallado en piel de tiburón.
La bahía de Suruga es la única de Japón donde se pesca comercialmente esta gamba rosa translúcida; se come cruda, en fritura o secada al sol en los campos de Yui. Solo hay temporada en primavera y otoño.
El clásico anime de la niña Maruko transcurre en el Shimizu de los años setenta; en el centro comercial del puerto han recreado su casa, su colegio y su barrio.
Dedicado a un Tesoro Nacional Viviente del teñido con plantilla, en un edificio de Seiichi Shirai que es en sí mismo una obra de arquitectura.
Shimizu es la cuna del fútbol japonés y su equipo juega en un estadio con el Fuji al fondo; el derbi de Shizuoka contra el Jubilo Iwata es de los más calientes del país.
Poblado de arrozales del periodo Yayoi (siglos I-III), con viviendas y graneros reconstruidos a tamaño real junto a un museo arqueológico.
A principios de abril, un desfile de señor feudal recrea la salida de Ieyasu entre cerezos iluminados; a finales de julio, quince mil fuegos artificiales sobre el cauce del río Abe.
Una casa de té sirve la misma sopa de ñame rallado desde 1596, en una posta del antiguo Tokaido que aparece en una estampa de Hiroshige y en un haiku de Basho.
Centro con talleres de las artesanías de Suruga: cestería de varilla de bambú redonda (artesanía designada nacional), muñecas hina, laca y marquetería; se puede probar con reserva.
Al final del valle del río Abe, a mil metros: aguas sulfurosas conocidas desde hace más de mil años en un pueblo de posadas familiares, sin nada de resort.
Shizuoka produce más té que ninguna otra prefectura de Japón; salones de té y tiendas junto a la propia estación ofrecen catas de las variedades locales, con plantaciones visibles en las colinas de los alrededores.
La forma histórica de llegar al santuario no es el teleférico sino subir a pie más de mil escalones de piedra desde la costa, con la bahía a la espalda.
Un tramo conservado del viejo Tokaido empedrado, con un túnel de ladrillo de 1876 que fue de los primeros de Japón y todavía se cruza a pie.
La gran feria anual del modelismo japonés, a mediados de mayo; solo algunos días están abiertos al público general y hay que sacar entrada.
Dos planes fáciles con niños: el zoo de la colina y un barco por el puerto de Shimizu con gaviotas siguiendo la estela y el Fuji enfrente.
Dinos cuántos días tienes y qué te interesa, y el planificador arma un itinerario realista con tiempos de tren reales.
Abrir el planificador