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El deporte en vivo japonés tiene un calendario rígido: el sumo son seis torneos de quince días al año y siempre en las mismas cuatro ciudades, y la liga de béisbol va de marzo a octubre. Si te interesa, es de las primeras cosas que hay que cuadrar, porque las entradas de sumo salen a la venta un mes antes y las buenas vuelan el primer día.
La afición abre miles de paraguas de colores y canta el Tokyo Ondo cada vez que su equipo anota. Estadio pequeño y al aire libre, con mucho más ambiente que el Tokyo Dome, y además está condenado a la demolición por la reforma del Jingu Gaien.
Uno de los seis World Marathon Majors, con más de treinta mil corredores cruzando Asakusa, Ginza y la estación de Tokio a primeros de marzo. La inscripción es por sorteo con casi un año de antelación; verlo desde la calle es gratis y espectacular.
Una vez al año la Asociación de Sumo ofrece una jornada entera de combates al aire libre en el dohyo del santuario Yasukuni, con ceremonias que no se ven en los torneos de pago: purificación del ring a las nueve, canto de sumo, tambor de torre, desfile de yokozuna sobre la una y media y entrada ritual al ring a las dos. Es gratis y sin reserva, con aforo de unas cuatro mil personas, así que hay cola desde antes de que abran a las 8:30. En 2026 fue el 13 de abril. Conviene saber que el santuario anfitrión es el lugar más disputado de la memoria de guerra japonesa.
Pabellón nuevo de Odaiba inaugurado en octubre de 2025, con la B.League y su espectáculo de luces y animación. Es la mejor razón que le queda a Odaiba para ir de noche.
La liga de las seis grandes universidades de Tokio se juega desde 1925 en el mismo estadio Jingu que la liga profesional, con temporada de primavera y de otoño y partidos casi siempre en fin de semana. La grada libre detrás del cuadro interior cuesta dos mil yenes y la del exterior mil, con los niños de primaria gratis si van acompañados. Lo que la distingue es la hinchada: bandas de música, animadoras y cuerpos de ánimo con uniforme que llevan un siglo repitiendo los mismos cánticos, sobre todo en el Waseda contra Keio que cierra cada temporada.
Sesión práctica en un dojo de Tokio con equipación prestada y explicación en inglés de la etiqueta y los golpes básicos. Hay equivalentes de judo, aikido e iaido dentro del programa de budo tourism.
El trampolín grande de los Juegos de 1972, todavía en uso para la Copa del Mundo. El telesilla sube a la plataforma de salida (1.000 yenes ida y vuelta) y desde arriba se ve la cuesta que bajan los saltadores y, detrás, toda la ciudad. El Museo Olímpico de Sapporo (670 yenes; combinado con telesilla, 1.370) tiene simuladores de salto y de bobsleigh. Abre todo el año, pero el telesilla no funciona cuando hay competición.
Dentro del propio municipio, a cuarenta minutos del centro. Conserva dos pistas de los Juegos Olímpicos de 1972 y la antorcha olímpica como monumento; la temporada va de finales de noviembre a principios de mayo.
Aviso: el equipo ya no juega en el Sapporo Dome — se mudó en 2023 al ES CON FIELD, en Kitahiroshima, otro municipio a unos treinta kilómetros. El estadio tiene techo retráctil de 166 metros, un onsen con sauna asomado al campo y el primer hotel de Japón con habitaciones sobre el terreno de juego.
La estación de nieve más abundante del municipio, pasado Jozankei: siete pistas y cuatro remontes con acumulaciones comparables a las de Niseko y sin sus colas. Forfait de día unos 6.000 yenes, o 8.800 con el autobús de ida y vuelta desde la terminal de la estación de Sapporo (90 minutos, conviene reservar plaza). Temporada de finales de noviembre a principios de mayo.
Los días sin partido se entra gratis al recinto de 32 hectáreas del Es Con Field: cervecería propia, el callejón de restaurantes Nanatsuboshi Yokocho, granja y parque de aventura. La torre Tower Eleven tiene el primer onsen del mundo desde el que se ve un partido de béisbol a través del cristal, y habitaciones de hotel asomadas al campo. Se llega en tren a Kitahiroshima (JR Chitose, unos 20 minutos desde Sapporo) y lanzadera de 5 minutos.
El equipo de baloncesto de la ciudad, fundado por Takehiko Orimo, juega de octubre a mayo en un pabellón de ocho mil plazas y reparte algunos partidos por otras ciudades de Hokkaido.
Niseko gestiona el fuera de pista con un sistema de puertas numeradas que se abren o cierran a diario según el boletín de aludes. Es obligatorio usarlas y nunca cruzar cuerdas, y llevar casco y ARVA; saltarse las reglas cuesta la retirada del forfait y un mínimo de cien mil yenes por rescate. El sistema se creó porque Niseko llegó a ser el lugar con más muertes por alud de Japón.
La mayor tirolina de Asia, con tres recorridos; la línea larga mide mil setecientos metros —la más larga de Japón— y alcanza los ciento diez por hora. De finales de abril a mediados de octubre.
Travesía seria con descenso por el cráter. No es una excursión: es alpinismo invernal, y en la práctica exige guía.
A finales de agosto de 2026 Niseko acoge por primera vez en Asia el Mundial de Gran Fondo de la UCI, con pruebas de 140 y 80 kilómetros, contrarreloj y relevos. Implica alojamiento saturado y cortes de carretera esos días, aunque no se participe.
Campos de montaña con el cono del Yotei como telón; el de Niseko Village lo diseñó Arnold Palmer.
GALA Yuzawa es la única estación de Shinkansen de Japón que funciona a la vez como edificio base de una estación de esquí: se baja del tren, se alquila el equipo y se sube a la góndola en el mismo edificio, a 77 minutos de Tokio.
El mayor festival al aire libre de Japón se celebra desde 1999 en la estación de esquí de Naeba, dentro del propio término municipal de Yuzawa: siete escenarios repartidos por la montaña y más de 50.000 asistentes al día. El recinto es un bosque en pendiente, así que hacen falta botas impermeables y chubasquero incluso en julio.
Con la cumbre a 1.845 metros y 1.225 de desnivel, Kagura tiene la temporada más larga cerca de Tokio: de finales de noviembre a mediados de mayo. Se reparte en tres sectores del municipio —Kagura, Mitsumata y Tashiro— con descensos continuos de hasta seis kilómetros.
Carrera popular de finales de septiembre entre campos de cosmos en flor y arrozales recién segados; la inscripción cierra a mediados de agosto.
En la meseta funcionan de mayo a noviembre una tirolina, un bobsleigh de verano de 706 metros y karts de montaña, con una pradera de juegos para los más pequeños.
Complejo de ocio pegado al estadio, con un tobogán tubular exterior, circuito de cuerdas en la azotea, deportes en realidad virtual y el Museo del Béisbol de Oh Sadaharu. Alberga también el teamLab.
Durante el torneo de Kyushu, las escuderías se alojan un mes entero en templos, salones vecinales y naves repartidos por Fukuoka y alrededores, y montan allí su dohyo. Varias dejan mirar el entrenamiento de la mañana, entre las siete y las once, gratis y desde la puerta. No es un espectáculo: se entra descalzo, en silencio, sin flash ni conversación, no se sale a mitad y hay que preguntar antes a la escudería o en la oficina de turismo, porque cada una decide y algunas lo han cerrado al público.
En la cuarta planta del complejo pegado al estadio, dedicado al hombre de los 868 home runs, récord mundial que nadie ha batido, y hoy figura tutelar de los Hawks. Se ven sus bates, el swing a la pata coja cuadro a cuadro y la historia del béisbol profesional japonés. Cuesta 1.800 yenes el adulto y 900 el niño, abre de 11:00 (10:00 fines de semana) a 20:00 con último acceso a las 19:30, y la zona de atracciones de bateo y lanzamiento se paga aparte. En días de partido cambian los horarios.
Estadio con cúpula retráctil, sede de uno de los equipos más laureados del béisbol japonés; la temporada NPB va de marzo a octubre aproximadamente.
Acoge cada noviembre el honbasho de Kyushu, el último de los seis grandes torneos del año y el único que se celebra fuera de Tokio, Osaka o Nagoya — solo disponible esas fechas. Se celebra en noviembre. Las entradas de silla-caja se agotan meses antes; las de grada libre se venden el mismo día por la mañana.
Equipo de la primera división japonesa, en el estadio municipal de Higashi Hirao, a veinte minutos en autobús de Hakata. Ambiente muy familiar y entradas mucho más fáciles que las de los Hawks.
En febrero ocho equipos profesionales entrenan en la prefectura, entre ellos los Yomiuri Giants y los SoftBank Hawks, con sedes en la ciudad y alrededores. Los entrenamientos son visitables y los partidos de la serie de primavera son todos de entrada gratuita.
Miyazaki es, con Chiba, la capital del surf japonés: más de trescientos kilómetros de costa expuesta. Kisakihama, dentro del municipio, acogió los Mundiales de surf de 2019. La temporada de tifones, de junio a noviembre, da las mejores olas y también las más peligrosas para principiantes.
Se corre en diciembre y va por su cuadragésima edición, con maratón, diez kilómetros y tres kilómetros. Ojo con la ventana de inscripción: se abre y se cierra en junio, seis meses antes. Ese día hay cortes de tráfico masivos en la ciudad y en Aoshima, relevante incluso para quien no corra.
Tiro con arco a caballo en el recinto del santuario el 3 de abril, por la tarde. El santuario, dedicado al emperador Jinmu, es además de los mejores sitios de la ciudad para cerezos y glicinas.
Los vientos estables del mar de Japón y la arena blanda hacen de las dunas uno de los sitios más seguros de Japón para volar por primera vez. Media jornada con instructor.
Agua tan transparente que se ve el fondo a varios metros, con arcos, cuevas marinas y calas a las que solo se llega remando. Está en Iwami-cho, a media hora de las dunas.
Bajar la pendiente de treinta grados sobre una tabla, con clase para principiantes incluida. A partir de unos diez años; hay trineo para los más pequeños.
La organización alquila paraguas y yukata para quien quiera unirse a un grupo en lugar de mirar. Hay que inscribirse con bastante antelación porque el plazo cierra en primavera.
Bicicletas de ruedas de diez centímetros que sí ruedan sobre arena, en una ruta de unas dos horas por duna, playa y pinar. Entre trece y sesenta años, mínimo 150 centímetros y máximo 95 kilos.
Alquiler de bicicletas eléctricas junto a las estaciones de Biei y Nakafurano. Es la forma correcta de recorrer las colinas sin sumar más coches a unas carreteras estrechas que ya están saturadas.
Dos zonas con calendarios distintos: la zona Furano abre a finales de noviembre y llega hasta principios de mayo en primavera, y la de Kitanomine abre a finales de diciembre. Hay esquí nocturno de mediados de diciembre a finales de marzo.
Volcán activo de 2.077 metros desde el refugio de Kamifurano, entre julio y septiembre. Hay que consultar siempre el nivel de alerta volcánica antes de salir, y hay tramos largos de terreno volcánico sin refugio.
Aguas bravas con el deshielo de mayo y bajadas familiares en verano, con salidas admitidas desde los cinco años y canoa tranquila al amanecer.
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