🎮 Nerd / Pop culture · 52 destinos · 125 actividades
Akihabara es la primera parada obvia, pero la cultura pop japonesa está mucho más repartida: museos de estudios de animación, pueblos que viven del peregrinaje a escenarios reales de series, y barrios especializados que poco tienen que ver entre sí. Varias de las visitas más buscadas funcionan por sorteo o reserva con semanas de antelación, y eso condiciona las fechas del viaje entero.
Barrio dedicado a la cultura otaku, tiendas de figuras, manga y electrónica. Aviso practico: la policia de Tokio ha hecho redadas contra maid cafes ilegales en la zona y hay un patron documentado de captadores en la calle con cargos ocultos, tarifa de mesa y foto obligatoria. Si se entra a uno, que sea un local concreto con precio publicado, y nunca siguiendo a alguien que aborde por la calle.
Centro comercial laberíntico de los años sesenta con una veintena de tiendas Mandarake de manga, figuras y juguetes de segunda mano. Es el Akihabara del coleccionista veterano, más barato y menos turístico.
Santuario tutelar de ciento ocho barrios de Edo, con un salón lacado en bermellón reconstruido en hormigón en 1934 y por eso superviviente del bombardeo. Vende amuletos para la protección de datos y servidores, y colabora con series de anime: es el patrono digital de Akihabara.
Estudio de treinta mil metros cuadrados en Nerima, en el antiguo Toshimaen, con decorados originales del Gran Comedor, el Callejón Diagon y el bosque prohibido. Desde seis mil seiscientos yenes el adulto, con hora fija y reserva obligatoria.
El mayor mercado de fanzines del mundo, con cientos de miles de asistentes y una zona de cosplay, en agosto y a finales de diciembre. Hace falta pulsera de pago por día, hay colas de madrugada, calor extremo en verano y no se fotografía fuera de la zona de cosplay.
Tramo de Higashi-Ikebukuro dedicado al manga, doujinshi y merchandising orientado al público femenino, con la tienda insignia de Animate al lado. El contrapunto exacto de Akihabara.
El archivo público de la radio y la televisión japonesas está en Yokohama y es gratis: más de cuarenta mil programas, informativos y anuncios que se piden en el mostrador y se ven en cabinas individuales, desde dramas de los años sesenta hasta campañas publicitarias míticas. Abre de 10:00 a 17:00, se dejan de aceptar peticiones media hora antes, y cierra los lunes. Está en Nihon-odori, con acceso directo desde la estación.
Siete tranvías originales de la red que funcionó hasta 1972, conservados dentro de una nave y con las puertas abiertas para sentarse en ellos, más una maqueta grande de la ciudad y simuladores. Entrada 300 yenes adultos y 100 niños; cierra miércoles y jueves y abre de 9:30 a 17:00 los fines de semana pero solo de 10:00 a 16:00 entre semana. Está en Isogo y hay que rematar con autobús desde Negishi: no se llega andando.
La colección que Nobutaro Hara reunió durante sesenta años, con locomotoras a escala 1 construidas a mano y una maqueta enorme que usa raíl metálico de verdad, así que el tren suena como un tren. Cuesta 1.500 yenes adultos, 1.000 estudiantes y 750 niños desde cuatro años; cierra martes y miércoles y abre de 10:00 a 17:00. La entrada hay que comprarla antes por internet o en el terminal de un konbini, no se vende en taquilla. Está a cinco minutos de la estación de Yokohama.
El personaje más querido por los niños japoneses menores de seis años tiene aquí su parque cubierto, con planta baja de tiendas y restaurantes de acceso libre. Las entradas se compran con fecha y hora, y fuera de ese rango de edad no tiene mucho sentido.
La serie está ambientada explícitamente en Yokohama y la ciudad colabora de forma recurrente con stamp rallies oficiales por Cosmo World, el Air Cabin, la Marine Tower y Kannai. Fuera de campaña, la ruta de localizaciones sigue funcionando por libre.
Unos tres mil juguetes de hojalata japoneses de 1890 a 1960 reunidos por el coleccionista Teruhisa Kitahara, en una casita de Yamate. Es el eslabón perdido entre la artesanía de posguerra y el Japón que luego exportó robots y consolas.
Kamoi Kakoshi, la empresa de Kurashiki que inventó el washi tape decorativo, abre su fábrica una sola vez al año, dos semanas de marzo o abril, convertida en instalación artística. Inscripción previa y sorteo.
Dedicado a la dibujante de Candy Candy, en una casa del Bikan decorada como un salón rosa. Se pueden ver originales y hacerse fotos con vestidos de princesa. Confirmar horarios antes de ir.
El primer museo del vaquero de Japón, abierto en 2003, con máquinas de coser de los años sesenta; al lado se puede uno probar los uniformes escolares y de marinerito que fabrica la ciudad. Ambos están en Kojima.
Un museo diminuto y deliberadamente absurdo sobre la leyenda del niño melocotón, lleno de ilusiones ópticas y trucos caseros. Okayama reclama ser el escenario del cuento.
Oarai es el escenario del anime 'Girls und Panzer' y ha construido media economía turística alrededor: unos cincuenta paneles a tamaño real de los personajes, cada uno 'adoptado' por la tienda real del pueblo que lo acoge, repartidos por la calle comercial de Magarimatsu.
Sala gratuita en la estación marítima con dioramas, ilustraciones de fans y objetos de la serie, más una cafetería temática en la torre del puerto.
Fiesta de primavera en la que se exponen carros de combate reales de las Fuerzas de Autodefensa en plena calle, extensión física del fenómeno del anime.
Aquí se fabrica en torno al ochenta por ciento de las maquetas de plástico de Japón: está la sede de Tamiya y la fábrica de Gunpla, hay una sala de exposición dedicada al hobby y estatuas de robots por la ciudad.
El clásico anime de la niña Maruko transcurre en el Shimizu de los años setenta; en el centro comercial del puerto han recreado su casa, su colegio y su barrio.
La gran feria anual del modelismo japonés, a mediados de mayo; solo algunos días están abiertos al público general y hay que sacar entrada.
Museo doble y muy casero en el área de servicio de Oboke: arriba, los monstruos del valle recreados con quiz y teatro de estampas; abajo, minerales, fósiles y meteoritos que explican la geología del desfiladero. La comarca fue reconocida en 2008 como 'patrimonio monstruoso a legar a la posteridad'.
Tren turístico de tres coches entre Tadotsu y Oboke, con capítulos temáticos de primavera, verano y otoño y menú de temporada servido mientras se remonta el desfiladero. Solo circula viernes, fines de semana y festivos, y hay que reservar.
Una de las estaciones-fin-del-mundo más célebres de Japón: sin carretera de acceso, en el fondo de un barranco, con marcha atrás obligatoria y el único edificio de estación íntegramente de madera que le queda a JR Shikoku. Se llega a pie por un sendero de unos veinticinco minutos.
El valle está jalonado de figuras de madera de monstruos locales y una estela dedicada al Konaki-jiji, el viejo que llora como un bebé, nacido aquí y popularizado por Mizuki Shigeru. Las leyendas nacieron como advertencias para que los niños no se acercaran a barrancos y ríos.
El equivalente kiotense de Akihabara cabe en unas pocas manzanas entre Teramachi-Kyogoku, Shinkyogoku y Kawaramachi: Animate Kyoto, Mandarake, tiendas de videojuego de segunda mano y de retro, y salas recreativas encima de los soportales. Es un circuito de tarde, casi todo abre sobre las 11:00 y cierra entre las 20:00 y las 21:00. Aviso: el Kyoani & Do Shop, la tienda física de Kyoto Animation, ha cerrado; la marca vende solo por internet y en tiendas colaboradoras y monta puestos temporales puntuales, así que si algo lo daba por abierto, ya no lo está. El Museo Internacional del Manga, que ya está en el catálogo, queda a quince minutos andando y es el complemento natural.
Colina de 131 m sobre Uji, llamada también Buttokusan. Se sube desde el sendero Sawarabi, junto al santuario Ujigami, en unos 20 minutos por camino ancho y suave; ida y vuelta entre 40 y 60 minutos. Gratis y abierto sin horario. Desde el mirador se ve el río Uji, la isla de Nakanoshima y el tejado del Byodo-in. Es uno de los escenarios reconocibles de la serie Hibike! Euphonium y por eso hay gente subiendo al atardecer; el descenso a oscuras sin linterna no es buena idea porque el camino no está iluminado.
Abierto en octubre de 2024 en una antigua fábrica de la compañía en Uji, a veinte minutos de Kioto: de las cartas hanafuda del siglo XIX a la Switch. La entrada se asigna por sorteo con antelación. No es reserva: es SORTEO mensual. Las solicitudes se abren tres meses antes del mes de visita y el resultado se publica el dia 1 del mes siguiente; hace falta cuenta Nintendo, se paga solo con tarjeta de credito y en la puerta piden documento con foto, pasaporte si eres extranjero. No se puede fotografiar en las salas de exposicion del edificio 1. Si sobra cupo tras el sorteo se venden entradas por orden de llegada.
Antigua escuela de 1869 con 300.000 volúmenes en estanterías abiertas: se coge lo que se quiera y se lee sentado en el césped.
Uji es el escenario real de la serie de Kyoto Animation y es hoy la peregrinación de anime más practicada de la prefectura. Los puntos duros están concentrados junto al río: el banco frente a la estación de bombeo de Ikawa en el paseo Ajirogi, que sale una y otra vez en la serie, el puente de Uji, el puente Asagiri, el santuario Ujigami y el mirador de Daikichiyama. Con medio día se cubren unos diez puntos a pie; el día entero da para veinte incluyendo el camino al instituto, y hay ruta larga de 38 puntos que llega hasta las salas de concurso de la ciudad de Kioto. La compañía Keihan monta campaña conjunta con la serie en otoño, con trenes decorados. Aviso de convivencia: buena parte de los puntos son casas particulares, comercios abiertos y un recinto religioso en uso, y el instituto que inspira el del anime es un centro con clase; no se entra ni se fotografía a alumnos.
Plató de cine de época todavía en uso: se pasea por calles de Edo montadas para rodar, con espectáculos de ninjas y alquiler de trajes de samurái.
Además de su colección de ositos, tiene una exposición permanente con licencia oficial de 'Mi vecino Totoro', gatobús incluido.
Tres museos de pinturas de ilusión óptica pensados para fotografiarse dentro de los cuadros, un clásico de las vacaciones familiares japonesas.
Uno más de la insólita concentración de museos privados de la meseta, este dedicado a coches de época.
Dinos cuántos días tienes y marca este tema: el planificador arma el itinerario con tiempos de tren reales y sin meterte cuatro traslados en un día.
Abrir el planificador